Translate

17 marzo 2026

Un abogado holandés tacha a Bill Gates de «hijo de Satanás» en un explosivo juicio sobre las vacunas contra la COVID-19 como armas biológicas.

 


En un juicio sin precedentes que podría cambiar radicalmente la narrativa mundial sobre las vacunas, un tribunal neerlandés se ha convertido en el epicentro de una batalla legal de gran repercusión que pone de manifiesto que las inyecciones de ARNm contra la COVID-19 no son más que armas biológicas.

Por primera vez en la historia, estas supuestas «vacunas» han sido señaladas en un tribunal como armas biológicas de grado militar, creadas mediante investigaciones ilegales de ganancia de función y financiadas por la misteriosa DARPA, una agencia del Pentágono.

Los demandantes perjudicados por las vacunas están demandando a los artífices del Gran Reinicio, entre ellos el director ejecutivo de Pfizer, Albert Bourla, el multimillonario globalista Bill Gates y otros, acusándolos de orquestar un plan de despoblación disfrazado de salud pública. 

Esto no es una demanda más, sino un ataque directo contra las fuerzas que están detrás de la supuesta "plandemia", y las implicaciones para los defensores de la salud natural son enormes.

El 9 de marzo de 2026, en el Tribunal de Apelación de Ámsterdam, el abogado neerlandés Peter Stassen pronunció un contundente discurso que desveló la verdadera naturaleza de las vacunas contra la COVID.

En representación de siete demandantes que sufrieron lesiones por vacunas (uno de los cuales, lamentablemente, ha fallecido desde entonces), Stassen recurrió a los conocimientos del difunto Dr. Francis Boyle, un reconocido profesor de Derecho Internacional que redactó leyes fundamentales contra las armas biológicas en Estados Unidos.

Boyle, quien falleció misteriosamente el 30 de enero de 2025 —poco después de aceptar testificar en este mismo caso—, llevaba tiempo advirtiendo de que la tecnología del ARNm era un arma biológica concebida por el Pentágono.

Stassen, transmitiendo las declaraciones juradas de Boyle a través del perito Dr. Joseph Sansone, lo expuso claramente: «La inyección de ARNm contra la COVID-19 es un arma biológica… concebida por el Pentágono». Explicó que las inyecciones constan de dos componentes letales: una carga patógena derivada de investigaciones militares ilegales sobre la función de los genes, y un sistema de administración basado en nanotecnología financiado y desarrollado por la DARPA.

Esto no es ciencia natural, es biotecnología convertida en arma, optimizada para infiltrarse en las células humanas y causar estragos.

Haciendo referencia a un artículo de Nature Medicine de 2015, coescrito por investigadores de la UNC Chapel Hill y del infame Instituto de Virología de Wuhan, Stassen destacó cómo los científicos crearon sintéticamente un coronavirus similar al SARS con una proteína de espiga «optimizada para la infección humana».

Olvídate del cuento de hadas del mercado de animales vivos: se trataba de investigación de ganancia de función, prohibida por el derecho internacional, pero financiada con el dinero de los contribuyentes estadounidenses. El ARNm ordena a tus propias células que produzcan esta proteína de espiga tóxica, convirtiendo tu cuerpo en una fábrica para su propia destrucción.

¿Y el sistema de administración? Partículas nanolipídicas (NLP), descartadas por las grandes farmacéuticas como «glóbulos de grasa» inofensivos, pero reveladas por Boyle como una plataforma nanotecnológica diseñada por la DARPA para la guerra biológica.

La sospechosa muerte del Dr. Boyle y la «misteriosa» coincidencia temporal.

El Dr. Francis Boyle, descrito como «la mayor autoridad en el campo de la legislación sobre armas biológicas», gozaba de buena salud cuando se comprometió a testificar bajo juramento. Sin embargo, falleció de forma repentina, lo que alimentó las especulaciones sobre un acto delictivo entre quienes buscan la verdad.

Este caso no se basa únicamente en rumores. Se ha reunido un impresionante elenco de peritos, a la espera de que el tribunal se pronuncie el 9 de abril de 2026 sobre si sus testimonios pueden pasar a la vista preliminar de pruebas.

Testigos clave listos para desvelar la verdad.

Entre ellos:

Dr. Joseph Sansone: un psicólogo clínico que sustituye a Boyle, presentando declaraciones juradas que clasifican las vacunas como armas biológicas e implican a Gates y Bourla en crímenes contra la humanidad según el Estatuto de Roma.

Sasha Latypova: ejecutiva jubilada de I+D farmacéutica que denuncia la fabricación fraudulenta y los atajos normativos que permitieron que estas toxinas inundaran el mercado.

Catherine Austin Fitts: exsubsecretaria de Vivienda de EE. UU., que desvela la red financiera que vincula a Gates, la OMS y las élites mundiales con esta crisis provocada.

Dr. Mike Yeadon: exvicepresidente de Pfizer que denuncia la letalidad de las inyecciones.

Katherine Watt: analista jurídica que detalla las violaciones del derecho internacional.

Si se aprueban, sus testimonios podrían impulsar el avance del juicio civil principal, en el que ya se ha ordenado a Gates y Bourla que comparezcan en persona, sin poder esconderse tras abogados o conexiones por videoconferencia.

El panorama general: un genocidio global en marcha.

La declaración de Stassen ante el tribunal lo dejó todo claro: esto forma parte del «Gran Reinicio», una agenda maliciosa para controlar a las poblaciones mediante el miedo, la coacción y la tecnología experimental.

Relacionó a Gates con la red de Jeffrey Epstein y a la reina Máxima de los Países Bajos con el lucro de la OMS a costa de la pandemia. ¿Las pruebas PCR sin validar? Solo el motor de una pandemia falsa para impulsar estas armas biológicas.

Como Stassen instó a los jueces: «Tendrán que decidir quiénes son los hijos de Dios en esta sala y quiénes son los hijos del diablo».

THEPEOPLE'SVOICE - Baxter Dmitry

16 de Marzo de 2026