En unas declaraciones que han causado furor hoy en las redes sociales, el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, ha expresado una visión del mundo tan escalofriante como reveladora: «Jesucristo no tiene ninguna ventaja sobre Gengis Kan. Porque si eres lo suficientemente fuerte, despiadado y poderoso, el mal vencerá al bien».
No se trata de un lapsus ni de un comentario improvisado sacado de un viejo libro de historia. Es Netanyahu reafirmándose en una filosofía a la que lleva años haciendo referencia, una que considera la moralidad como un lujo para los débiles y el poder puro como la única moneda que importa.
Jesucristo no estaría de acuerdo. ¡Rotundamente!
El carpintero de Nazaret construyó todo un movimiento basado en el principio exactamente opuesto. No predicó que los fuertes heredaran la tierra; dijo que lo harían los mansos. No ensalzó a los despiadados; lavó los pies de los indefensos. No defendió que el mal vencería si estaba mejor armado; dijo: «No resistáis al mal» y «Amad a vuestros enemigos y orad por los que os persiguen».
Toda su vida fue una refutación de la tesis de Netanyahu. Cuando el Imperio Romano —brutal, eficiente y «lo suficientemente poderoso»— lo crucificó, la resurrección demostró que el bien no necesita tanques ni misiles para triunfar. Necesita verdad, sacrificio y amor.
Y, Jesús no toleraba en absoluto a los hombres que matan a niños.
Los Evangelios recogen su ira hacia quienes hacen daño a los inocentes. «Si alguien hace tropezar a uno de estos pequeños —los que creen en mí—», advirtió, «sería mejor para él que le ataran al cuello una gran piedra de molino y lo hundieran en lo más profundo del mar» (Mateo 18:6).
Jesús abrazó a los niños cuando sus propios discípulos intentaron ahuyentarlos. Los llamó el modelo para entrar en el Reino de los Cielos. La idea de un líder que masacra a cientos de miles de niños a sangre fría habría suscitado una condena ardiente por parte del hombre que dijo: «Dejad que los niños vengan a mí, y no se lo impidáis».
Los defensores de Netanyahu dirán que esto es ingenuo. Dirán que el mundo es peligroso, que Hamás es malvado y que la debilidad invita a la destrucción. De acuerdo: el mal existe y las naciones deben defenderse. Pero Jesús nunca negó el peligro. Lo afrontó de frente: la ocupación romana, la hipocresía religiosa, la traición y la ejecución. Su respuesta no fue convertirse en Gengis Kan. Fue vencer el mal con el bien. Insistir en que los fines nunca justifican las fosas comunes de niños.
Jesús no debatiría con Netanyahu sobre tácticas o estrategias. Lo miraría a los ojos y le repetiría las mismas palabras que dijo a los poderosos de su época: «¡Ay de vosotros… porque descuidáis lo más importante de la ley: la justicia, la misericordia y la fidelidad!».
THEPEOPLE'SVOICE - 19 de Marzo de 2026
Baxter Dmitry
Nota adjunta del admin./ Este oscuro y cruel individuo, B. Netanyahu, actual primer ministro de Israel, es obvio que desconoce una de las Leyes Universales más importantes que rigen la Vida de todos los seres y de todas las cosas en el Cosmos. Esa Ley que, por desgracia, también ignoran la inmensa mayoría de los habitantes de la Tierra es la llamada Ley de Causa y Efecto, también llamada la Ley del Karma, que nos dice, en resumidas cuentas, que, toda acción comporta una reacción de la misma naturaleza e intensidad, es decir, que todas las acciones tienen consecuencias, y que todas las consecuencias tienen una causa. Este individuo que ya se ha desenmascarado y, por lo tanto, ya sabemos a quién sirve realmente...
El Primer Ministro de Israel, Netanhahu, al igual que las oscuras élites mundiales, obviamente están al servicio de la Oscuridad, y más concretamente, al servicio del Príncipe de los Arcontes (los llamados Ángeles Caídos), es decir, el demiurgo ""Yahvé (Adonai, Gehová, Ialdabaot y antiguamente Enlil), es decir, "LUCIFER", él es, el "Señor de los Ejércitos", pero no de los ejércitos entendidos éstos como las huestes celestiales al servicio del Cristo Cósmico, o de DIOS como dirían los teólogos, sino que es el Señor de los Ejércitos que están como él al servicio de la Oscuridad. Esto último, ya nos lo advirtió un ser extraterrestre disidente del pueblo de los Draco, los reptilianos.
Por lo demás, el actual ejército de Israel sigue siendo tan belicoso, sanguinario y cruel como los ejércitos de los antiguos israelitas que como vemos en el Antiguo Testamento de La Biblia cuando conquistaban alguna ciudad masacraban a todos sus habitantes incluidos niños, mujeres y ancianos, llegando a hacer en numerosas ocasiones pirámides con las cabezas cortadas. Y, todo esto y más crueldades, la mayoría de las veces lo ordenaba el mismísimo Yahvé (Adonai, que era el único nombre que podía utilizar el pueblo hebreo para referirse a Yahvé). No está de más que, esto último, algunos y algunas, lo sepan.



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