Por lo demás, unos cuantos siglos antes de que los caballeros templarios llegaran a Jerusalén el Santo Grial ya había sido puesto a buen recaudo por José de Arimatea, que fue tío abuelo del Maestro Jesús y uno de sus discípulos más cercanos. José, después de la crucifixión del Maestro Jesús el Cristo, fue designado para ser el custodio del Santo Grial y llevarlo a un lugar determinado del planeta, muy hacia el Norte, donde sería guardado y custodiado.

El alma de Daniel, hace 2.000 años visitó este mundo, en la antigua Palestina, en la persona de Simón (el esenio) el hijo del alfarero y, fue uno de los discípulos más próximos al Maestro Jesús. Y, Anne, fue la esposa de Simón (Daniel) y al igual que Simón también fue de los discípulos más próximos al Maestro y Avatar Jesús el Cristo.
Si, alguien, desea, verdaderamente, conocer el lugar donde se encuentra realmente el santo Grial no tiene nada más que preguntárselo al maestro Daniel, o a Anne, o bien, "escuchar" lo que viene a continuación y que, precisamente, la llamada Memoria del Tiempo le reveló a Daniel Meurois y Anne Givaudan.
LOS REGISTROS AKÁSHICOS.
Y, los Registros Akáshicos, la Memoria del Tiempo, revela que el Santo Grial es, una pequeña pero sencilla copa tallada en piedra que, en efecto, el Maestro Jesús utilizó de forma cotidiana y durante mucho tiempo, y no solamente en la llamada 'última cena'.

Después de la crucifixión del Maestro de Maestros y Avatar Jesús, fueron 22 de los discípulos que, tal como tiempo atrás había sugerido el Maestro, se encaminaron hacia el país de Kal (la Galia) a bordo de 2 embarcaciones. Algunos de entre ellos y, por su oficio de pescadores, conocían el manejo de la vela y el remo.
Eran dos grupos de once, y siete mujeres formaban parte del grupo. Entre ellas también se encontraban Myriam de Magdala y Marta. También viajaba con el grupo el tío abuelo de Jesús: José de Arimatea, el cual, tenía otro cometido diferente al resto del grupo. Esa misión de José de Arimatea era llevar el santo Grial hasta un lugar determinado que le fue revelado. Y, la misión, por supuesto, la cumplió.
Hace 2.000 años atrás, esto fue lo que transmitió José de Arimatea a sus amigos Zaqueo, Myriam y Simón (el hijo del alfarero) cuando los volvió a encontrar después de su retorno de un largo viaje por las lejanas tierras del norte del país antiguamente llamado Kal (la Galia):
José de Arimatea.
"Esta copa, de la que se me ha confiado la custodia, ha venido a alimentar un poco de su sangre y constituye el motivo principal de mi misión. El corazón del Maestro es una copa, pero el de Cristo es otra.
La ausencia vital que su sangre ha dejado en ella no tiene nada en común con la sustancia vital de un ser humano, por puro y cristalino que éste sea. En esa sangre está toda la memoria de nuestra Humanidad, y también la semilla de su regeneración.
Pero, sobre todo, podéis comprobarlo en vosotros mismos, hermanos, pues no estoy hablando de forma simbólica: la materia viva y densa de este mundo, cualquiera que sea su forma, goza de propiedades ilimitadas. Debéis saber que es la imagen perfecta del espíritu que la anima.
Existe permanentemente un puente que une la densidad de nuestros cuerpos con la fluidez de las fuerzas del Sin Nombre: la sangre ennoblecida por Cristo en el corazón del Maestro representa la plena realización de esta verdad.
Cuando el hombre habla de sangre, la asocia con imágenes de alguna masacre, de no sé qué impulsos o ideas estrechas que lo vinculan a una raza concreta.
Pero la sangre de la que yo os hablo no es vehículo de tendencias animales. No ha renunciado a sus funciones, sino que las ha depurado; e irradia de tal modo que, dondequiera que se pose la copa que la contiene, deja en el suelo una huella indeleble.
Fertiliza la tierra, despierta a los hombres y, aunque cicatriza las llagas, no obstante corta la escoria de nuestras minúsculas personalidades.
Creo, amigos, que esta vez no sólo he ido a la roca de Ei a Wallach para alimentar su suelo, sino también por un hombre cuya existencia yo antes desconocía.
Su nombre no os dirá nada:: en la lengua de los hombres de allí significa algo así como, "hijo de las venas de la Tierra". (Más tarde ese hombre sería conocido como el rey Arturo)
La roca de Ei a Wallach.
José de Arimatea lo dijo bien claro: "no sólo he ido a la roca de Ei a Wallach para alimentar su suelo..."
Y, ¿qué lugar es ese, Ei a Wallach? Ei a Wallach significa "la isla de los manzanos". ¿Dónde está?
Volvemos a retomar las palabras pronunciadas, en aquel entonces, hace 2.000 años, por el propio José de Arimatea:
¡Oh! No creáis que la tierra sea rica ni la vegetación exuberante. Al contrario, casi toda la isla es un trozo de roca que parece haber surgido de las aguas, pero tiene algo singular: allí se siente uno protegido; además, es un fermento increíble.
En el centro hay una colina cubierta de manzanos, que es la que le da su nombre: "Ei a Wallach", es decir, "la isla de los manzanos", en la lengua de los hombres que viven cerca de la orilla.
Porque la propia isla no está habitada, ¿sabéis? Hay en ella vestigios de algunas construcciones enormes realizadas por un pueblo muy antiguo (los atlantes), tanto que la mayoría de los hombres de este mundo es incapaz de imaginar su origen.
Es una de las islas de nuestros hermanos Elohim, los señores de las estrellas. Comprenderéis pues el misterio que la rodea, la función sagrada que puede llevar a cabo, y también, el temor que suscita a veces entre los pueblos de los reinos del norte.
Es una de las tierras más antiguas de nuestro mundo, una de las primeras embajadas de los Mensajeros del Sin Nombre en la superficie de nuestra Madre Tierra. Os preguntaréis sin duda por qué el Maestro, todavía niño (unos 12 años, y antes de partir hacia el país que hoy llamamos la India, donde estuvo 17 años) tuvo que pisar aquel suelo".
El enigma de esta copa, el llamado santo Grial, y de su contenido no es otro que el de la evolución de toda forma de vida...
Por lo tanto, todos aquellos que afirmen poseer el auténtico Grial, simplemente, no dicen la verdad.
El Santo Grial, en realidad, se encuentra en "el corazón de la Tierra". ¡Hasta allí fue transportado por aquellos que la custodian!
Hetbarel


