
En vuestras sociedades occidentales, periódicos, revistas, emisiones de radio y televisión diversas muy rara vez tienen el objetivo sincero de informaros, sino más bien el de deformaros, o incluso volveros informes. La uniformización de las opiniones y el control de las conciencias representa el objetivo aún inconfesado de las élites financieras que gobiernan el mundo. Es una de las fases de la esclavización EN PRIMER LUGAR MENTAL que, unos cuantos se proponen instaurar en este planeta.
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20 abril 2015
16 abril 2015
ORÍGENES (de Daniel Meurois)
Quiero compartir aquí esta muy interesante crónica del maestro Daniel Meurois (uno de "los dos olivos" del Apocalipsis, según mi criterio e intuición) y, ya de paso, dedicársela a todos aquellos y aquellas que creen ser la reencarnación de personajes famosos de la Historia y viven, en la actualidad, con cierta arrogancia y vanidad pretendiendo usurpar identidades que, en realidad, no les pertenecen, aunque ellos, o ellas, por los motivos que sean, crean que sí.
"¿No me reconoce? Míreme bien…
Esta pregunta, muchas veces, con acento patético, me la han hecho numerosas veces, en conferencias o encuentros público. He contestado siempre: No…, lo siento… y es verdad, siempre he sentido tener que soltar este “No” como un veredicto sin apelación posible. La verdad a veces hace daño, por eso, en muchas ocasiones nos hace huir y preferimos el refugio del sueño…
Sin embargo, qué otra cosa contestar cuando sabemos con seguridad que ofrecer un “Sí”, como se entrega un diploma, sería criminal. Incluso un diplomático “tal vez” lo sería igualmente.
Alimentar la ilusión nunca ha ayudado a nadie, no se puede ir sembrando por todos lados sus propios hologramas, sin que tenga consecuencias graves. Se de gente que, desgraciadamente lo hace, susurrando nombres, distribuyendo roles del pasado, y atribuyéndose así, de paso, su ración de poder personal; menciono con frecuencia que hasta ahora he encontrado muchas personas en busca de reconocimiento, los apóstoles, Juan y las Marías Magdalenas, claro, se cuentan por decenas, los Akenatón y las Nefertitis igualmente, sin hablar de los Melchisedek y de Moisés. He tenido la ocasión de hablar por teléfono con dos Budas Maitreya, y una Virgen María…
Si en estas líneas evoco una vez más todo esto, no es para reírse. Solo quisiera intentar comprender mejor y hacer comprender. ¿Decir que estas personas están locas y mandarlas a un psiquiatra? No, no optaría por esta opción, porque creo que las nociones de locura y de trastornos mentales son imprecisas, subjetivas y de hecho, fluctuantes.
A decir verdad, me parece que, sobre esta tierra, estamos todos enfermos a nuestra manera… y aquí nos quedaremos hasta que no hayamos pasado por todos los delirios que nos permitan, finalmente, encontrarnos.
¿Exagero? Todo es cuestión de mirada y de prejuicio, personas con patologías mentales y trastornos de la personalidad existen tanto si queremos como si no, en todos los niveles de nuestras sociedades humanas. Casi siempre, las consideramos normales, aunque provocan guerras, roban los bienes de otros, venden armas, juegan a los aprendices de brujo en laboratorios, torturan a los animales… o, simplemente, tiranizan a sus allegados en sus entornos familiares y profesionales. Junto a éstas, ¡todas las Marías Magdalenas del mundo son completamente inofensivas¡
Lo que creo descodificar observando todo esto es un gran sufrimiento, la del ser humano en su globalidad que no sabe ni quién es ni a dónde va. Si hay una antigua pregunta que siempre vuelve… evidentemente, es esta… Una Cuestión dramática, además, ya que hoy día cada vez es más aguda.
No haré aquí de nuevo un juicio sobre un mundo que ha perdido sus referencia y sus valores fundamentales. Es inútil, la constatación sería estéril.
No, si he cogido la pluma, es más para hablar de la sencillez y de sentido común… en resumen, para el recuerdo de la sola y única de nuestras identidades en la que merece la pena detenernos. Nuestra identidad como aprendices de la vida.
Sea cual sea las máscaras que elegimos llevar, ésta la tenemos todos en común. Un día u otro viene a plantarse delante de nosotros y nos impone su realidad sin tardar.
Que pensemos haber sido Gengis Khan, Julio Cesar o Santa Teresa de Lisieux no cambiaría nada, porque al final, es en la desnudez de nuestra alma cuando seremos llamados todos a mirarnos. Serán entonces nuestros miedos y nuestras carencias los que nos definirán…
Es el corte con nuestra esencia lo que nos hará gritar… hasta que aceptemos “devolver el alma”, es decir, no jugar más un papel, no hacer trampa.
A esta altura, no tenemos otra cita más que con nosotros mismos… ya que, sin duda es menos trágico mostrar una máscara a otros que a nosotros mismos. Dejarse adormecer por la mentira y hundirse poco a poco en la ilusión imaginándose que de este modo va a crecer, es programarse tarde o temprano un despertar que forzosamente va a ser doloroso.
La necesidad de conocimiento es común a todos nosotros, esto es una evidencia. Hasta un animal reclama que se le aprecie. El sentimiento de ser amado forma parte de los alimentos vitales para el alma, tanto como el de amar. No hay nada que decir en contra de esto. Solo hay un problema cuando creemos que es necesario tener o haber tenido “un apellido” para merecer el amor y el reconocimiento.
Lo que no sabemos, es que hay grandes apellidos bajo los cuales se escondieron o se esconden aun seres humanos inmaduros.
No nos damos cuenta tampoco que hay discípulos del Cristo que fueron grandes ignorante o buenos manipuladores y podemos preguntarnos porqué la historia conservó sus nombres. A menudo la iglesia fabricó santos sobre bases políticas…
En la misma línea muchos no llegan aun a comprender que no hay ninguna gloria en haber sido eventualmente Atlante… no más que decir que hoy somos europeos o americanos.
Lo que nos hace falta es dejar de huir administrándose anestésicos de la conciencia. Y huir… es elaborarse escenarios como si nos colgáramos medallas en el aura. En el momento nos alimenta centelleando, pero… nos aleja de nosotros mismos, de nuestra esencia, que necesita respirar y encontrarse sin dar más rodeos.
Acordarse no es lo que creemos. Si esa facultad raramente se da a un ser humano es porque tiene fuertes consecuencias. Es porque exige el olvido de lo que no somos en realidad. “Este olvido de lo que somos” que termina por desbloquear la memoria, ¿no sería, por otra parte, mal nombrado ya que se trata de un “olvido de mí”?
Acordarse tiene pues un precio que el ego no soporta mucho tiempo. Así, la memoria que se eleva por encima de las memorias, es una prueba que no hay que apresurarse demasiado en reclamar…
Si somos muchos en nuestra sociedad a reclamar esto, es importante conocer las exigencias.
Mi esposa Marie Johanne hace poco decía: “Hay vidas para hablar y vidas para callarse…” En otros términos nos recordaba la Inteligencia, la Sabiduría y el Amor del Divino que nos colocan siempre en las condiciones más favorables para nuestro florecimiento… aunque estas no sean de nuestro agrado.
Recordemos verdaderamente que si la vida no nos parece siempre justa, en cambio, es rigurosamente exacta… ¡¡Ella sabe lo que hace!!"
Daniel Meurois
04 abril 2015
EL COSMOS...
"El Cosmos entero vive actualmente un acto capital de su crecimiento; muchas miradas están dirigidas hacia vuestro planeta pues su destino es el de palpitar como otro Sol". ("Lo que Ellos me dijeron")
02 abril 2015
El extraño accidente del avión de la Germanwings.

En el terrible y trágico accidente del avión Airbus de la compañía Germanwings que se estrelló el 24 de marzo de este año, 2015, todo induce a pensar que fue provocado, intencionadamente, por el copiloto del avión Andreas G. Lubitz, quien había decidido suicidarse estrellándose con el avión, con 149 personas a bordo, contra las montañas de los Alpes.
Pero..., ¿y si las cosas no fuesen así como nos las han contado? Por lo pronto, hay algunas cosas que no nos "cuadran" y nos hacen plantearnos algunas preguntas.
¿Por qué los restos del avión están tan excesivamente fragmentados y desperdigados en un radio de unos 2 Km., si el avión "solamente" se ha estrellado contra la montaña? ¡El fragmento más grande que se ha encontrado del avión siniestrado no supera el tamaño de una lavadora!
Y, sin embargo, en otros accidentes similares en los que un avión se ha estrellado contra una montaña los restos del fuselaje siempre han sido muchísimo más grandes. Por ejemplo, en el accidente del Boeing 757-223 de la American Airlines que se estrelló contra una montaña en Colombia el 20 de diciembre de 1995, en el cual murieron 160 personas y 4 sobrevivieron.
¿Cómo es posible que se oiga la respiración del copiloto -según se desprende al escuchar la "caja negra"- cuando el sonido ambiente de la cabina de control del avión es muy superior a los 9 decibelios de la respiración humana?
¿Por qué -según pudimos ver en las primeras imágenes de televisión hechas desde el aire- ya no había restos humeantes ni fumarolas, como hubiera sido lo normal cuando se estrella un avión?
Hay algunos testigos presenciales del accidente del avión Airbus de la Germanwings que aseguran haber visto una explosión segundos antes de que el avión se estrellara contra la montaña. Y, también, aseguran haber visto a dos aviones militares a ambos lados del avión antes de la explosión y del posterior impacto. ¡Esto explicaría por qué los restos del fuselaje del avión están tan fragmentados y tan esparcidos en un área tan grande!
¡Todo nos induce a pensar que, una vez más, no nos están diciendo la verdad de lo que ocurrió realmente con el avión Airbus de la compañía Germanwings!
¿Acaso, han dicho a la opinión pública mundial lo que ocurrió, en realidad, con el avión Boeing 777 de Malaysia Airlines que desapareció, por "arte de magia", el 8 de marzo del año pasado, 2014? ¡No! ¡Y, lo saben! Las autoridades políticas y militares de las grandes potencias mundiales nucleares, ¡¡LO SABEN!!
NUNCA ESTAMOS SOLOS
¡Cuánta gente se queja de la soledad!
Pues bien, deben saber que han sido ellos quienes han creado esa soledad en sí mismos, en su cabeza. En realidad, nunca se está solo. Y, ¿por qué entonces se sienten solos? Porque no tienen demasiado amor. Ellos os dirán: “¡Pero cómo, si tenemos demasiado amor, no hacemos más que soñar con el amor!”
Precisamente ahí está su error, sueñan con el amor, esperan el príncipe o la princesa de las Mil y Una Noches y por eso se sienten solos: porque esperan el amor en lugar de buscarlo en ellos mismos. El amor que se espera, nunca llegará. No hay que esperar que el amor venga del exterior, el amor está dentro de, nosotros. Dejad que salga, que se manifieste porque sólo así lo encontraréis realmente.
Nunca estamos solos: todo el universo nos escucha. Todas nuestras palabras, todos nuestros gestos tienen eco. Por ejemplo, si cuando salís de vuestra casa, por la mañana, sonreís al mundo entero, saludáis a toda la creación diciendo: “Buenos días, buenos días, buenos días”, no os sentiréis solos durante el día, porque desde todos los rincones del espacio llegarán hasta vosotros voces que os contestarán haciendo eco: buenos días, buenos días, buenos días…
Los humanos salen de sus casas encerrados en sí mismos: ven y oyen a los demás a su paso, pero no los miran, ni los escuchan. ¿Por qué no recordar que el mundo entero está habitado por criaturas que merecen que se les mande un pensamiento, buenos deseos: la luz, la paz, la alegría… ¿Tan dificil resulta abrirse, sonreír, dar el primer paso? Siempre esperan que sean los otros quienes lo hagan, y en la espera, se lamentan porque se sienten solos.
Empezad desde hoy a cambiar de actitud y veréis como ya no os sentís solos. Diréis: “Si, pero la gente que por todos lados nos encontramos, en la calle, en los almacenes, en nuestro lugar de trabajo, no nos inspiran, y por otro lado, si nos mostramos con ellos tan abiertos, no nos comprenderán”.
Es verdad, hay gente que no os comprenderá; si les saludáis, si les sonreís, dirán: “¿Qué le ocurre a éste?” Pero solo algunos se mostrarán incapaces de comprenderos, habrá muchos otros que os comprenderán y se sentirán felices. Además, ¿Acaso vivimos sólo para la gente con la que nos encontramos? No, vivimos para toda la creación, y en las regiones invisibles existen numerosas criaturas que sabrán apreciar vuestro amor, y esto es lo esencial.
Incluso, ¿por qué no aprendéis a mirar de otra forma menos superficial, a toda esa gente con la que os cruzáis y que nada os inspira? Siempre os fijáis en la apariencia, y es cierto que a menudo no es muy agradable. Pero los humanos no son sólo lo que aparentan, cada uno tiene también un alma, un espíritu, e incluso si esta alma y este espíritu raramente se manifiestan, están ahí y tienen siempre la posibilidad de aparecer y expresarse.
No demuestra ser inteligente quien observa a los humanos de forma tan superficial. Un sabio sabe que los hombres y las mujeres son hijos e hijas de Dios, y con esta idea trata a todos los seres. Este es un trabajo creativo que realiza, ya que, de esta forma, desarrolla el lado divino de todos aquellos que encuentra… y se siente feliz. Creedme, la mejor manera de actuar con los demás, es descubriendo sus cualidades, sus virtudes, sus riquezas espirituales y concentrarse en ellas.
Descubrir los defectos de la gente no tiene ningún mérito, es demasiado fácil; además, es algo que todo el mundo hace… A partir de ahora, intentad prescindir de los detalles no demasiado virtuosos, y en cambio haced hincapié en el principio divino existente en cada ser. Sí, ¿por qué no tener sentimientos sagrados para aquello que en el Hombre es divino, inmortal y eterno? Es así como realizaréis un buen trabajo sobre vosotros mismos y ayudaréis también a los demás.
Mientras que si tan sólo os ocupáis de sus defectos, os perjudicáis, porque absorbéis sus suciedades y, además, impedís que ellos evolucionen. y ¿cómo queréis después no sentiros solos?
Criticando a los demás, subrayando sus defectos, no hacéis más que cavar un foso entre ellos y vosotros. Cuando sepáis, a través de vuestra alma y de vuestro espíritu, entrar en relación con todas las almas y todos los espíritus de la tierra, cuando lo mejor de vosotros mismos descubra lo mejor de los demás, entonces ya no os sentiréis solos".
Omraam Mikhaël Aïvanhov - "EL DEBER de SER FELIZ"
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