El «gatillo tectónico» está amartillado: por qué las fallas de San Andrés y San Jacinto están a punto de romperse al mismo tiempo.
Mientras el mundo asimila las impactantes imágenes de los recientes y devastadores terremotos en Venezuela, la atención de la comunidad científica internacional se ha desplazado hacia el sur de California. Un nuevo estudio geológico revela que la temible falla de San Andrés y su vecina, la falla de San Jacinto, han alcanzado un nivel de tensión interna sin precedentes en el último milenio.
Un estudio realizado por científicos de la Universidad de Hawái en Mānoa y publicado en la prestigiosa revista "Journal of Geophysical Research: Solid Earth" advierte de que la tensión tectónica acumulada en la región ha alcanzado los máximos históricos de los últimos 1000 años e incluso los ha superado. La principal preocupación de los expertos radica en que una ruptura en cualquiera de estas fallas podría propagarse instantáneamente a otra, provocando un cataclismo simultáneo con consecuencias catastróficas.
Lillian Burkhard, autora principal del estudio e investigadora del Instituto de Geofísica y Planetología de Hawái y de la Universidad de Berna (Suiza), explica la gravedad del hallazgo:
«Nuestros resultados muestran que los niveles de tensión en varios segmentos de las fallas se encuentran actualmente en los valores máximos del último milenio, o incluso los superan, y que la región podría ser susceptible de sufrir una gran ruptura continua que afecte a ambos sistemas de fallas».
«Compuerta tectónica» bajo presión crítica.
El punto geográfico clave de esta peligrosa conexión es el paso de Kahon, un cruce crítico que actúa como una especie de compuerta tectónica. Según los investigadores, este lugar es capaz tanto de bloquear las fallas como, por el contrario, de abrirles paso, uniendo la fuerza de ambos sistemas en un único evento sísmico.
Para llegar a estas conclusiones, el equipo desarrolló un modelo informático avanzado basado en la física. En este sistema se introdujeron datos detallados sobre los 1.000 años de historia sísmica de la región, reconstruidos a partir de pruebas geológicas, como la datación por radiocarbono de sedimentos desplazados y los registros de los anillos anuales de los árboles.
Al extrapolar la simulación hasta la actualidad, el panorama resultó alarmante: han transcurrido más de 160 años desde la última gran ruptura en esta zona, lo que significa que la energía no se ha liberado, sino que sigue acumulándose gradualmente.
«Las condiciones que determinan si la “compuerta sísmica” del paso de Kahon se abre o permanece cerrada parecen estar relacionadas con el grado de sincronización de los niveles de tensión en los dos sistemas de fallas en el momento de la ruptura», señala Burkhard. El científico añade que, debido a la sincronización actual, «el sistema se encuentra en un estado de carga crítica».
El peligro de un «doblete sísmico» al estilo venezolano.
La posibilidad de que se produzca un terremoto doble en California encuentra un peligroso paralelismo en la tragedia ocurrida el pasado miércoles, 24 de junio, en el norte de Venezuela. Allí, la naturaleza ofreció un duro ejemplo de lo que la comunidad científica denomina «doblete sísmico»: dos terremotos de magnitud 7,2 y 7,5 sacudieron la región con un intervalo de tan solo 39 segundos, provocando el derrumbe generalizado de edificios.
A diferencia de la secuencia tradicional —en la que una sacudida fuerte va seguida de réplicas más débiles—, en un dúo sísmico la primera sacudida rompe el equilibrio y redistribuye instantáneamente la tensión hacia una falla vecina que ya se encuentra al límite. Esto provoca una segunda ruptura casi inmediata, multiplicando por mucho la fuerza destructiva. El primer terremoto debilita considerablemente los edificios y las infraestructuras, y el segundo provoca el colapso definitivo.
En California, el modelo sugiere que el paso de Cajón podría convertirse precisamente en el punto de conexión para un fenómeno de este tipo. Un terremoto doble interrelacionado en las fallas de San Andrés y San Jacinto afectaría directamente a las arterias de transporte vitales y a una de las zonas más densamente pobladas de Estados Unidos. Ciudades como Los Ángeles, San Bernardino, Riverside y todo el valle de Coachella sufrirían un impacto mucho más devastador que el de un terremoto habitual en una sola falla.
A pesar del inquietante paralelismo con lo ocurrido en el Caribe, los autores aclaran que este modelo no debe interpretarse como una predicción exacta con fecha y hora. Su verdadero valor radica en servir como herramienta científica para mejorar la planificación de las infraestructuras, optimizar la preparación de los servicios de rescate y actualizar las normas de construcción en las zonas de riesgo.
Como concluye Burkhard:
«Podemos afirmar que el sistema se encuentra en una situación de tensión crítica, y modelos físicos como este nos permiten hacernos una idea más clara del abanico de escenarios para los que debemos estar preparados. Es precisamente esta información la que realmente importa».
Mundo de Maravillas - 29 de Junio de 2026