Las pirámides de Giza han sido durante mucho tiempo una fuente de fascinación, pero los nuevos descubrimientos sugieren que sus misterios están lejos de comprenderse por completo. Recientes escaneos de radar y estudios geofísicos han revelado estructuras ocultas tanto debajo de las pirámides como dentro de ellas, lo que ha provocado nuevos debates sobre su verdadero propósito. La detección de formaciones subterráneas, pozos en espiral y cámaras masivas enterradas en las profundidades de la meseta ha llevado a algunos a preguntarse si las pirámides se construyeron sobre un sistema aún más antiguo.
Uno de los descubrimientos más intrigantes proviene de investigaciones recientes utilizando el radar de apertura sintética y la tomografía Doppler. Estos escaneos sugieren una red de ocho enormes estructuras cilíndricas que descienden profundamente en la tierra debajo de la Pirámide de Kefrén. Las estructuras son huecas, rodeadas de caminos en espiral, y dispuestas en dos filas paralelas que van de norte a sur. A una profundidad de más de seiscientos metros, estas formaciones parecen fusionarse en dos enormes estructuras cúbicas que miden aproximadamente ochenta metros por lado. Todo este sistema se extiende por al menos dos kilómetros bajo la superficie y también se extiende por debajo de las pirámides de Khufu y Menkaure.
El diseño de estas formaciones subterráneas sugiere un nivel de diseño e ingeniería que desafía las narrativas históricas convencionales. Algunos creen que las estructuras cilíndricas podrían servir como conductos para energía, ondas sonoras o incluso una forma desconocida de resonancia. Otros sugieren que podrían ser restos de una tecnología antigua, posiblemente diseñada para estabilizar o amplificar las fuerzas naturales. Si la red subterránea debajo de Giza es tan vasta como parece, entonces las pirámides pueden no ser estructuras aisladas, sino más bien parte de un sistema mucho más grande y complejo.
Los estudios de radar de penetración terrestre y tomografía de resistividad eléctrica realizados en el Cementerio Occidental cerca de la Gran Pirámide han revelado anomalías adicionales. Uno de los hallazgos más significativos es una estructura en forma de L ubicada debajo de un área previamente inexplorada. La formación, que mide aproximadamente diez metros por quince metros, parece haber sido rellena con arena, lo que indica que fue rellenada después de la construcción. Debajo de esta estructura, los escaneos revelaron una anomalía altamente resistiva que se extendía a una profundidad de cinco a diez metros. La naturaleza de esta anomalía sigue siendo incierta, pero sugiere la presencia de una cámara o pasadizo subterráneo.
Estos hallazgos no son los primeros en sugerir que pueden existir vastos espacios debajo de la meseta de Giza. Los textos antiguos han hablado durante mucho tiempo de salas subterráneas llenas de conocimientos perdidos, y algunas tradiciones se refieren a una legendaria Sala de los Registros escondida bajo la Esfinge. Si bien no se han encontrado pruebas directas de esta sala, el descubrimiento de múltiples vacíos y estructuras ocultas debajo de las pirámides da credibilidad a la idea de que queda mucho por descubrir bajo las arenas.
A la intriga se suma el descubrimiento del Corredor de la cara norte de ScanPyramids dentro de la Gran Pirámide de Keops. Este pasadizo oculto, ubicado justo detrás de los bloques de Chevron, fue detectado por primera vez mediante radiografía de muones y luego confirmado por un radar de penetración terrestre. El corredor tiene al menos cinco metros de largo y permanece aislado del resto de la pirámide. Se desconoce su propósito, pero su construcción deliberada sugiere que puede haber sido parte de un sistema interno más grande que aún no se ha explorado por completo.
El mismo equipo de investigación también identificó un vacío mucho más grande sobre la Gran Galería dentro de la pirámide. Este enorme espacio, que mide al menos treinta metros de longitud, ha permanecido oculto durante miles de años. Su función no está clara, pero su presencia plantea nuevas preguntas sobre el diseño interno de la pirámide y si otros espacios ocultos permanecen sin descubrir. Si existen vacíos tan grandes dentro de la Gran Pirámide, estructuras similares podrían estar enterradas debajo de toda la meseta, esperando ser descubiertas.
Algunos investigadores han teorizado que las formaciones subterráneas debajo de Giza podrían estar conectadas a un sistema avanzado para aprovechar la energía. Nikola Tesla especuló una vez que las pirámides estaban posicionadas para interactuar con los campos electromagnéticos naturales de la Tierra, potencialmente generando o transmitiendo energía. La presencia de pozos verticales profundos y caminos en espiral sugiere que los antiguos constructores pueden haber entendido los principios de la resonancia y la manipulación de la energía de maneras que la ciencia moderna apenas está comenzando a explorar.

Otros han sugerido que estas estructuras subterráneas podrían haber sido parte de una civilización perdida que es anterior a las dinastías egipcias conocidas. La posibilidad de que las pirámides se construyeran sobre un sistema más antiguo se ha debatido durante mucho tiempo, pero los descubrimientos recientes proporcionan evidencia física de que algo mucho más antiguo puede haber debajo de la meseta. Si estas formaciones son realmente restos de una civilización perdida, cambiaría fundamentalmente la historia aceptada de la región.
Las implicaciones de estos hallazgos se extienden más allá de Egipto. Se han detectado estructuras subterráneas similares en otros sitios antiguos de todo el mundo, lo que sugiere que el conocimiento utilizado pararearlas puede haber sido parte de un sistema global. La idea de que las civilizaciones antiguas pueden haber compartido conocimientos arquitectónicos o tecnológicos avanzados desafía la comprensión tradicional de la historia humana.
A pesar de estos descubrimientos, los esfuerzos por explorar estas estructuras subterráneas se enfrentan a importantes obstáculos. La excavación debajo de las pirámides está estrictamente controlada, y el acceso a estas áreas ha resultado difícil. Algunos creen que una exploración más profunda podría revelar nuevas cámaras, pasadizos o incluso artefactos perdidos, pero la capacidad de investigar físicamente estos sitios sigue siendo limitada.
La pregunta sigue siendo: ¿para qué se construyeron realmente estas estructuras? Algunos creen que podrían haber servido como generadores de energía masivos, similares a las teorías propuestas sobre el funcionamiento de la Gran Pirámide como una antigua planta de energía. El diseño de las formaciones subterráneas sugiere una ingeniería intencional, lo que lleva a la especulación de que estas estructuras pueden haber desempeñado un papel en un sistema más grande diseñado para aprovechar y dirigir la energía. La presencia de vías espirales descendentes y pozos verticales profundos podría indicar una función que aún no se ha comprendido completamente, posiblemente vinculada a la resonancia, la acústica o una ciencia olvidada.
Otros sugieren que las estructuras subterráneas pueden haber sido parte de un antiguo sistema de agua, similar a las formaciones similares a acueductos que se ven en otras civilizaciones antiguas. Si las estructuras alguna vez estuvieron llenas de agua, surge preguntas sobre si eran parte de un sistema más grande diseñado para mover, almacenar o incluso generar energía a partir del movimiento del agua debajo de la meseta. Algunos investigadores han señalado que otros sitios antiguos de todo el mundo cuentan con sistemas subterráneos similares, lo que sugiere que el conocimiento avanzado de la ingeniería puede haber existido mucho antes de lo que reconoce la historia convencional.
Las leyendas de cámaras subterráneas llenas de conocimiento perdido persisten. Algunos creen que las pirámides no eran solo tumbas, sino depósitos de sabiduría antigua, posiblemente construidos para preservar el conocimiento de una era perdida. Si las anomalías subterráneas detectadas debajo de las pirámides están realmente conectadas a un sistema de este tipo, podría explicar por qué el acceso a una mayor exploración sigue restringido.
La meseta de Giza ha estado envuelta en misterio durante mucho tiempo, y cada nuevo descubrimiento no hace más que profundizar la intriga. El hecho de que tantas cámaras ocultas, pasadizos y estructuras subterráneas permanezcan inexploradas sugiere que la verdadera historia de las pirámides aún está esperando ser descubierta. Si bien la arqueología convencional continúa interpretando las pirámides como estructuras funerarias, la evidencia de vastas formaciones subterráneas apunta a un propósito mucho más complejo.
Se desconoce si estas estructuras eran parte de una antigua red de energía, un sistema de almacenamiento subterráneo o algo aún más avanzado. Lo que está claro es que la historia de la meseta de Giza está lejos de estar resuelta. Es posible que las pirámides no sean solo monumentos a los muertos, sino parte de un diseño más amplio que aún no se ha entendido por completo. Las arenas de Egipto han guardado sus secretos durante miles de años, pero la tecnología moderna está comenzando a revelar lo que ha estado oculto durante mucho tiempo. A medida que se realicen más investigaciones y se disponga de más datos, la verdadera historia de lo que se esconde debajo de Giza finalmente puede salir a la luz.
David Frreeman - 19 de marzo de 2025
above the norn news