
Ante una crisis generalizada, esto podría significar pasar tres días dependiendo principalmente de los suministros y recursos de los que ya se disponga, mientras los servicios de emergencia dan prioridad a quienes corren un mayor peligro. Un corte prolongado del suministro eléctrico podría desencadenar rápidamente otros fallos en cadena. Las redes de telefonía móvil dependen de la electricidad, los servicios bancarios se apoyan en la infraestructura de comunicaciones, los sistemas de abastecimiento de agua requieren equipos de bombeo y los comercios dependen cada vez más de los pagos electrónicos. Los sistemas de calefacción podrían dejar de funcionar, el acceso a los combustibles podría volverse difícil y los hogares podrían perder la capacidad de obtener información fiable.
La estrategia de la Comisión aborda específicamente el riesgo de que los sistemas interconectados fallen durante una crisis, en la que la interrupción de un servicio esencial puede acarrear graves consecuencias en otros ámbitos.
La creciente preocupación en torno a las infraestructuras críticas de Europa se vio reforzada el martes, cuando el primer ministro irlandés, Micheál Martin, advirtió sobre la amenaza que suponen los ciberataques —cada vez más sofisticados— contra empresas y servicios públicos. Sus declaraciones se produjeron tras un presunto ciberataque que afectó a los sistemas de refrigeración de 13 supermercados SuperValu en Irlanda; se han notificado problemas similares en varios países europeos. Aunque no se ha confirmado que los incidentes estuvieran coordinados, lo ocurrido demuestra la vulnerabilidad de los equipos conectados digitalmente, especialmente cuando se ven afectados sistemas esenciales para el almacenamiento de alimentos.
Asimismo, se insta a las autoridades europeas a evaluar si sus propios sistemas de respuesta ante emergencias podrían resistir interrupciones graves. En otra recomendación, la Comisión solicita a los puntos de contacto nacionales de protección civil que establezcan planes de continuidad operativa y realicen pruebas de resistencia periódicas. Estos organismos son fundamentales para coordinar la asistencia internacional durante grandes catástrofes. El objetivo de estas medidas es garantizar que la coordinación de emergencias pueda mantenerse incluso cuando los propios sistemas encargados de organizar dicha asistencia atraviesan graves dificultades operativas.
Este contexto coincide con un importante ejercicio europeo de gestión de crisis que ya está en marcha. El ejercicio «EU Integrated Resolve 2026» comenzó el 19 de octubre y está previsto que continúe hasta el 20 de noviembre; su finalidad es poner a prueba la capacidad de respuesta de las instituciones europeas ante una crisis híbrida compleja, que implica amenazas tanto dentro como fuera de la UE. Este tipo de crisis puede combinar ciberataques, amenazas a la seguridad e interrupciones en infraestructuras críticas. El ejercicio prepara a las instituciones europeas para situaciones en las que podrían producirse varias emergencias de forma simultánea, lo que sometería a una gran presión a la coordinación gubernamental y a las capacidades de respuesta.
Abovethenormnews - 4 de noviembre de 2026
David Freeman