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05 febrero 2016

El Vaticano y el “Secretum Omega”: Expediente Nibiru




Aunque la religión católica es teóricamente antropocentrista y predica que Dios sólo creó al ser humano, desde lo más profundo del Vaticano no se cree exactamente eso. El interés por el Cosmos de la santa sede guarda varios motivos, como por ejemplo la confección de calendarios, pero también el interés por el culto ancestral por las estrellas y la astrología, así como también la verificación de la existencia de vida extraterrestre y los ancestrales dioses paganos.

A raíz de la implicación del Vaticano en la Conspiración del Secreto Extraterrestre, guardando silencio sobre el Caso Roswell o el "encuentro" entre el Presidente Eisenhower y una delegación alienígena en 1954, conjuntamente con las Comisiones secretas del Gobierno de los Estados Unidos, el Vaticano desarrolla un programa secreto de seguimiento extraterrestre y exploración espacial.

Tras el incidente Roswell, el Papa Pío XII junto con los obispos norteamericanos Mc Intyre y Mooney, crean el SIV (servicio de inteligencia vaticano) para coordinar la información en materia extraterrestre junto con las comisiones secretas de la CIA. En 1993 se termina la construcción del Telescopio Vaticano en Monte Graham, Arizona, que es el primer telescopio de infrarrojos del mundo y el 2º más sofisticado, después del descubrimiento de que ciertos cuerpos sutiles y energías de origen desconocido sólo eran captados por el infrarrojo (y justo después de que dicha tecnología infrarroja es retirada de las cámaras de fotos de uso civil de todo el mundo).

Otro observatorio del VORG (Grupo de Investigación del Observatorio del Vaticano) se encuentra en Alaska aunque, al igual que el Área 51 de Nevada, ha sido siempre negada su existencia.

En 1990, el Vaticano y las comisiones secretas USA deciden dar un paso más y crear el programa “Siloé” que consistió en enviar una sonda del mismo nombre al espacio exterior con el objetivo de fotografiar un supuesto cuerpo celeste que estaría en aproximación a la Tierra y que se conoce con diversos nombres tales como el "Ajenjo" bíblico, el "Nibiru" de los sumerios o el "Gran Kachina" de los indios Hopi. Este tipo de proyectos gozan de la clasificación “Secretum Omega” por el Vaticano y reciben millonarios presupuestos en “dinero negro”, así como financiación privada a través de la Fundación Observatorio Vaticano, institución libre de impuestos. 

Malachi Martin

La opacidad de estos secretos se vio entorpecida inesperadamente en 1997, cuando el padre jesuita Malachi Martin, una eminencia dentro del Vaticano, uno de los pocos conocedores del Tercer Secreto de Fátima y con acceso directo al Papa, habló en algunas polémicas entrevistas, y camufló, en algunos de sus libros, la supuesta amenaza del planeta X para la Tierra. En 1999, Martin falleció inesperadamente, lo que llevó a que muchos pensaran que quisieron silenciarlo y que el Tercer Secreto de Fátima tenía relación con la llegada del amenazante planeta.

Desde el SPT, Telescopio del Polo Sur, el Gobierno de Estados Unidos, a través de la agencia militar Nasa, está siguiendo, en secreto, permanentemente el recorrido del planeta X, Nibiru, en aproximación a la órbita de la Tierra. Esta misión astronómica en la base de observación espacial de la Antártida se puso en marcha el 16 de febrero de 2007. Pero este es un asunto en el que quien mejor información maneja es el propio Vaticano, pues la Santa Sede tiene a su disposición una red de observatorios astronómicos y cuenta con sus propios proyectos espaciales. 

En 1997, el padre jesuita Malachi Martin, un sacerdote muy cultivado y bien relacionado, conocedor del Tercer Secreto de Fátima, y con acceso al Papa, explicó en algunas entrevistas, que el planeta Hercóbulus causaría millones de muertos dentro de una década. Pero el padre Martin falleció súbitamente en 1999, y muchos piensan que quisieron silenciar al jesuita por "haberse ido de lengua", ya que la hecatombe que se oculta en el Tercer Secreto de Fátima, podría estar relacionada con el planeta X.

Pocas personas saben que el Telescopio espacial Hubble tiene un hermano gemelo secreto, el “SkyHole 12″.

El avión militar espacial super secreto: "AURORA"

Pero, éste, solo es uno de los "ojos secretos" con los que el Vaticano vigila el cielo. El Vaticano realiza el seguimiento de los movimientos de Hercóbulus, fundamentalmente desde dos bases secretas vaticanas de exploración espacial, convenientemente camufladas: una de ellas se encuentra en Chile, y la otra en Alaska.

Estos dos observatorios secretos vaticanos están manejados exclusivamente por la sección de científicos astrónomos de la Orden de los Jesuitas. Ya en tiempos del Papa Pío XII, el SIV (Servicio Secreto Vaticano) estaba al corriente de la aproximación hacia la Tierra de un planeta que implicaba serios peligros. Fue por ello que, en los primeros años de la década de 1990, el Vaticano puso en marcha el Programa Espacial “Siloé”, una misión secreta que formaba parte de un gran proyecto espacial vaticano más amplio, denominado “Kerigma”.

Para el programa secreto espacial del Vaticano: “Siloé”, fue construida en secreto una nave sonda dentro del Área 51, lejos de las miradas de los científicos civiles de la Nasa, que podrían filtrar la información hacia el público. Para el lanzamiento de la sonda vaticana “Siloé” al espacio, con la misión de búsqueda del Planeta X, no se utilizó ningún cohete de la NASA, sino que fue llevada al espacio por un avión militar super secreto “Aurora”, que es un tipo de aeronave que puede salir de la atmósfera de la Tierra y viajar por el espacio. El avión espacial super secreto “Aurora” es utilizado para las misiones “Secretum Omega” del Vaticano. Así salió al espacio la nave-sonda vaticana “Siloé”, sin pasar siquiera por la Nasa.

El proyecto ultra secreto Aurora tiene su propio departamento militar, y su propio presupuesto, dentro del gobierno estadounidense, al más alto nivel. El objetivo de la nave Siloé fue aproximarse a Nibiru y fotografiar el cuerpo celeste. Una vez realizada la primera fase de la misión, la nave Siloé invirtió de nuevo su rumbo y se acercó a la Tierra para transmitir sus imágenes a la base de observación espacial del Vaticano en Alaska, la cual empezó a recibir la información de Siloé en octubre de 1995.
Las tomas fotográficas de la nave vaticana revelaron la realidad de un planeta de dimensiones enormes en rumbo de aproximación hacia la Tierra. Esta información secreta se consideró muy peligrosa, ordenándose inmediatamente desde el Vaticano la clasificación de “Secretum omega” con nivel 1, es decir, el máximo secreto, para el expediente vaticano Nibiru.

¿Es Hercóbulus una "intoxicación" vaticana y de las sociedades secretas? 

Se ha intentado asociar al Planeta X con "Ajenjo", el cuerpo celeste del que se habla en la Biblia en el libro del Apocalipsis. Pero Ajenjo es descrito en el Apocalipsis más bien como la caída de un gran meteorito a la Tierra, y no como un planeta que se acerca y que después pasa de largo, causando ciertos desequilibrios. Ambos casos no coinciden como si fueran el mismo caso.


De hecho, en los supuestos informes del SIV, servicio secreto vaticano, previos al envío de la nave Siloé, se hablaba que dicho planeta, Hercóbulus, estaba habitado por seres extraterrestres muy belicosos para los habitantes de la Tierra. Pero si el Planeta X se ha descrito como un cuerpo tóxico, ardiente, que va sembrando lluvias de bolas de fuego y de nubes venenosas de polvo rojo, piedras y rocas, entonces no tiene cabida alguna en ese supuesto planeta ningún tipo de vida para civilización alguna.

Esta contradicción, además de la procedencia de la fuente, el Vaticano, nos pone en guardia acerca del asunto del planeta X.

Si usted es una de esas personas que alguna vez ha depositado dinero en los cepillos u ofrendas que se recogen en las Iglesias Católicas, quizás debería tener en cuenta que seguramente su dinero irá destinado a la Red VATT de Exploración Espacial del Vaticano y contacto extraterrestre… 
 
RECOPILACION INVESTIGATIVA: ING. REYNALDO PEREZ MONAGAS



Nota adjunta de M. Z.: Un destacado miembro de los servicios secretos del Vaticano confirmó, no hace mucho, la existencia de un radiotelescopio propiedad del Vaticano que se encuentra, bien camuflado, en Alaska, en una reserva petrolera abandonada. ¡Por lo tanto, sí existe ese radiotelescopio ultra secreto del Vaticano!


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