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En 1945, en las cuevas egipcias de Nag Hammadi, los arqueólogos descubrieron colecciones de antiguos textos en lengua copta, que las autoridades eclesiásticas habían mantenido ocultos durante casi dos mil años.
Encontrados en un recipiente de barro, 13 códices de cuero contenían más de 50 textos, muchos de los cuales pertenecen al gnosticismo, una corriente que considera la salvación como resultado de un conocimiento secreto y el mundo material como la creación de una deidad inferior.
Estos textos cambiaron la percepción del cristianismo primitivo y revelaron los secretos del conocimiento oculto de los antiguos gnósticos.
Entre los textos encontrados se encontraban:
-El Evangelio de Tomás: una colección de dichos de Jesús, que incluye tanto expresiones canónicas como únicas.
-El Evangelio de Felipe: un texto con explicaciones místicas de los ritos cristianos.
-El Apócrifo de Juan: una descripción gnóstica de la creación del mundo.
-Tratados sobre la naturaleza de Dios, el cosmos y el alma humana.
-Textos mágicos y filosóficos relacionados con el misticismo antiguo.
Los académicos consideran que estos textos fueron escondidos después de que, en el año 367, el obispo Atanasio de Alejandría ordenara destruir los libros “heréticos” que no formaban parte del canon oficial de la Biblia. El descubrimiento de los manuscritos de Nag Hammadi influyó significativamente en el estudio del cristianismo primitivo, la historia de las religiones y la filosofía. Los ejemplares originales se conservan en el Museo de Cultura Copta de El Cairo.
Razones del ocultamiento.
Las razones por las que estos textos fueron ocultados se deben a su contenido, que representaba una amenaza para la organización eclesiástica. El gnosticismo no es solo una corriente religiosa, sino un sistema de conocimiento que afirma que cada persona lleva en sí una chispa divina. Los gnósticos llamaban al conocimiento directo de lo divino a través del autoconocimiento, lo que se diferenciaba drásticamente de las religiones tradicionales, que requieren fe ciega y la mediación de los sacerdotes.
Los conocimientos ocultos a la Humanidad incluyen:
Dios interior: cada persona contiene en sí misma una chispa divina, y para el contacto con lo divino no se requieren intermediarios.
Reencarnación: las almas pasan por múltiples vidas para su desarrollo espiritual.
La naturaleza ilusoria del mundo material: la verdadera realidad es espiritual.
Igualdad de los sexos: las mujeres podían desempeñar el papel de guías espirituales.
Estas ideas representaban una amenaza para el poder de la iglesia oficial, lo que llevó a su ocultamiento y persecución.
¡Imaginen una religión donde no hay sacerdotes, diezmos ni miedo al infierno, donde cada persona puede contactar directamente con lo divino, sin pasar por la jerarquía eclesiástica! ¡Fueron precisamente estas ideas, contenidas en los textos gnósticos, las que llevaron a que fueran declaradas heréticas y sistemáticamente destruidas!
Por ejemplo, en el Evangelio de Tomás, hallado en Nag Hammadi, Jesús dice: "El Reino de Dios está dentro de ustedes". En el Evangelio de María Magdalena, ella es presentada como la discípula más cercana a Cristo, que recibió conocimientos especiales. Estos textos ofrecen una visión completamente diferente sobre el cristianismo primitivo: más místico, igualitario y centrado en el desarrollo espiritual personal.
El Hombre-Dios de Orígenes.
Antes de la creación del cristianismo como religión en el año 325, entre los primeros cristianos eran comunes las ideas de que todos ellos eran hijos de Dios.
A estas ideas contribuyeron también los trabajos del teólogo Orígenes (185-254), quien fue el primero en introducir el término "Hombre-Dios", que posteriormente generó acaloradas polémicas.
Orígenes enseñaba que Cristo no vino solo para la redención de la humanidad, sino también para hacer del Hombre una "nueva creación", un Hombre-Dios, capaz de realizar milagros. Fue precisamente contra esta enseñanza que se pronunció la emperatriz Teodora, quien apoyaba la herejía monofisita, junto con su esposo Justiniano en el año 553.
Ella convenció al emperador de que la enseñanza de Orígenes sobre la naturaleza Hombre-Dios, según la cual los seres humanos son hijos de Dios, socavaba la autoridad y el prestigio del emperador. Porque si los hombres son hijos de Dios, ¿cómo podrían ser esclavos del emperador?
Estos eventos ocurrieron en el contexto de las crueles represiones de Justiniano contra su propio pueblo, como la revuelta de "Nika", que no estaba directamente relacionada con la enseñanza de Orígenes.
Sin embargo, Justiniano también razonaba como el emperador Constantino en el año 325, cuando estableció el cristianismo y declaró a Jesús Dios de la misma esencia que el Padre. No podía permitir que Jesús fuera el Hijo de Dios, porque entonces otros cristianos se considerarían hijos de Dios, y él necesitaba esclavos.
Reencarnación – preexistencia.
Orígenes vinculaba la concepción del hombre-dios con la preexistencia de las almas humanas. La doctrina de la reencarnación estaba ampliamente difundida entre los primeros cristianos.
Orígenes sistematizó y precisó esta doctrina, separándola de las ideas tradicionales sobre la reencarnación existentes en el hinduismo y el platonismo. En su libro «De Principiis» (230 d.C.) Orígenes afirmaba que la futura encarnación depende de las acciones realizadas en esta vida, es decir, existe una ley de recompensa.
Negaba las encarnaciones en animales o plantas y reconocía únicamente etapas sucesivas de la existencia humana.
Estaba convencido de que con la llegada de Jesucristo, el velo que ocultaba el misterio de la reencarnación se había levantado, y Jesús mismo hablaba de la reencarnación, refiriéndose a Juan el Bautista como la encarnación del profeta Elías.
Orígenes creía que una persona no puede acumular el desarrollo espiritual necesario en una sola vida, para ello es necesario vivir varias vidas. Los recuerdos de vidas pasadas están bloqueados para que la persona no repita los errores anteriores.
En conclusión.
Así, el cristianismo fue creado en el Imperio Romano en el año 325 a favor de la clase gobernante, para mantener a la población obediente y bajo control.
Todos los conocimientos secretos fueron ocultados al pueblo y la guardiana de estos conocimientos fue la Iglesia de Roma, que perseguía cualquier intento de dirigirse a Dios directamente sin intermediarios.
La enseñanza de Orígenes fue anatematizada por el Concilio Ecuménico Quinto en el año 553 por iniciativa de la emperatriz Teodora, dando inicio a la oscura Edad Media.