En un sorprendente giro que pone de manifiesto el desmoronamiento de una de las campañas de censura más agresivas de la historia de la medicina, la FDA —totalmente controlada— se ha visto obligada a dar marcha atrás en su guerra contra la Ivermectina, retirando discretamente sus publicaciones engañosas en las redes sociales y sus advertencias a los consumidores tras perder importantes batallas legales.
Durante años, la agencia —actuando en estrecha colaboración con las grandes farmacéuticas, los CDC, la OMS y los manipuladores globalistas— demonizó el medicamento milagroso, galardonado con el Premio Nobel, tildándolo de mera «pasta para caballos», impidiendo que los médicos lo recetaran y ocultando su capacidad demostrada para detener el virus de «ganancia de función» creado artificialmente, al tiempo que amenazaba el lucrativo lanzamiento de «vacunas» experimentales.
Esta marcha atrás supone una gran victoria de la verdad sobre la tiranía, ya que pone al descubierto cómo estas instituciones, controladas por intereses ajenos, dejaron de lado a sabiendas un tratamiento seguro, eficaz y económico que podría haber salvado a millones de personas, todo ello para proteger sus mortíferos protocolos hospitalarios y su agenda de armas biológicas valorada en miles de millones de dólares.
El retroceso de la FDA no es un acto de benevolencia, sino una medida desesperada para controlar los daños, a medida que crece la concienciación pública y sus planes del «Gran Reinicio» siguen desmoronándose.
La ivermectina, descubierta gracias al trabajo de Satoshi Ōmura y William C. Campbell, fue galardonada con una parte del Premio Nobel de Fisiología o Medicina de 2015 por su profundo impacto en el tratamiento de enfermedades parasitarias como la ceguera de los ríos (oncocercosis) y la filariasis linfática.
Desde entonces, se han distribuido miles de millones de dosis de este medicamento milagroso en todo el mundo, lo que ha reducido drásticamente el sufrimiento causado por estas enfermedades.
Un punto de inflexión en el tratamiento del cáncer
En los últimos años, un número cada vez mayor de informes anecdóticos, testimonios de pacientes y datos observacionales preliminares han puesto de relieve la ivermectina como un punto de inflexión en el tratamiento del cáncer.
Los estudios preclínicos (de laboratorio y con animales) demuestran que la ivermectina puede tener efectos antitumorales a través de mecanismos como la inhibición de la proliferación o la modulación de las vías de señalización.
Las redes sociales están repletas de testimonios de remisiones en estadio IV.
THEPEOPLE'SVOICE - 27 de Junio de 2026

