La práctica totalidad de la Humanidad cree que el movimiento nazi, el nazismo, desapareció al finalizar la Segunda Guerra Mundial. Pero, ¡nada más lejos de la realidad! Precisamente, el máximo líder del Gobierno Mundial en la sombra (gobierno constituido por los individuos más influyentes y poderosos del planeta, incluido Bill Gates) y que profesa la ideología nazi, fue el que hace unos pocos años atrás, en Kabul (Afganistán), afirmaba, aunque a puerta cerrada, que: "el movimiento nazi, instaurado por "ellos" (se refiere a ciertos seres galácticos, incluidos los Arcontes), no está muerto sino que, ¡está más activo que nunca! Simplemente, ha tomado otras formas y otros estandartes".
Y, sin más dilación, vamos a dar paso al magistral discurso de Aquel que en numerosos mundos es conocido como el Gran Instructor, y aquí, en la Tierra, le conocemos como el Maestro de Maestros, Jesús, que también nos habla de un pueblo de seres galácticos (reptilianos, grises...) presentes en nuestro mundo desde hace mucho tiempo que, en efecto, inspiraron e instauraron el nazismo. ¡No miente, al parecer, el máximo líder de las élites nazis que gobiernan el mundo en la sombra cuando afirmó que el movimiento nazi fue instaurado por "ellos"!
La práctica totalidad de la población terrestre ignora que, si bien el movimiento nazi falló en su intento durante la Segunda Guerra Mundial de controlar el mundo por medio de las armas, han vuelto a declarar una nueva guerra total y silenciosa contra la Humanidad pero, esta vez, no es una guerra con armas convencionales sino con medios mucho más sofisticados y perversos, que tienen como objetivo la aniquilación de todas las conciencias a través de sofisticadas armas biológicas, a las que llamamos vacunas de ARN mensajero (ARNm) pero que, en realidad no son vacunas propiamente dichas, y que han sido inoculadas en gran parte de la población mundial y, lo seguirán siendo, periódicamente...
¡El control total de la conciencia humana, tanto a nivel individual como colectiva está en juego! ¡La ingenua Humanidad, sin ser consciente de ello, se encuentra al borde del precipicio!
M. Z.
LAS ENERGÍAS DE LA SOMBRA.
En la superficie de vuestro mundo, hay fuerzas cuya presencia ya no resulta admisible pasar por alto hoy
en día. Las imágenes que se os han impuesto son un simple reflejo de ello. Con ello, quiero haceros tomar
conciencia de que el aspecto encarnado de las energías de la Sombra no pertenece al campo de los mitos.
El
objetivo de las palabras que voy a depositar en vosotros no es suscitar miedo ni alimentar esa dualidad
agotadora que consume a la humanidad entera. Su voluntad es arrojar luz sobre ese otro rincón de penumbra
que cada uno de vosotros se niega a mirar de frente. Mis palabras quieren denunciar la impostura y el abismo
con palabras sonoras que llamen a la acción. Debéis saber... porque ya no está permitido hacer caso omiso de
los múltiples rostros de la enfermedad que consume a la Tierra.
Desde hace mucho tiempo, hay en vuestro mundo un pueblo de seres cuyo ego es comparable con un
bloque de piedra aún sin desbastar. Esos seres no sólo se parecen a vosotros, sino que también viven un
poco en todos vosotros por el poder de su psiquismo. Proceden de los confines de vuestro Universo, y al
desequilibrio de su esfera de vida los ha obligado a encarnarse bajo otros cielos para perfeccionar su
evolución.
No los convirtáis en demonios venidos a reducir a la nada a la humanidad terrestre; vedlos solamente como
hombres que tienen un pasado distinto del vuestro... pero el mismo destino. Por ahora, están enfermos,
padecen orgullo, han contraído el virus de la dominación, un virus que sólo hace mella en un terreno vacío de
amor, carente de simplicidad. Por eso algunos de vosotros se han doblegado ante él y lo han invitado a su
interior.
Esos hombres son una prueba para el conjunto de vuestra humanidad. La fuerza de su intelecto se ha
desarrollado más que la vuestra, y así, sin siquiera saberlo, obligan a vuestro corazón a la reacción, a la
tensión o a la completa floración. Por eso mi Padre ha permitido su implantación en este planeta, para que la
maduración se realice, para que, al fin, el libre albedrío sea su fantástico agente.
Vuestra conciencia (de Anne y de Daniel) acaba de ser arrastrada al continente americano y las imágenes captadas son las de
algún lugar perdido en las soledades de Alaska. Si he querido que tuvierais conocimiento de semejante lugar,
es para que, sin necesidad de entrar en detalles penosos, seáis testigos de la implantación concreta de
algunas investigaciones científicas realizadas desde hace decenios por los poderes del no-amor. Los edificios
que habéis visto, medio sepultados en los hielos, forman parte de una gran cadena de laboratorios y de centros
de estudio extendida por el conjunto de vuestro planeta, y cuyo objetivo es la dominación psíquica de la
población humana y el control de los elementos naturales tales como el clima.
A algunos ya se os ha
proporcionado esa información, pero hoy en día es importante que ésta reciba una difusión más amplia.
Pequeñas islas perdidas en pleno océano y bases subterráneas han sido dedicadas secretamente al objetivo
exclusivo de esclavizar las energías planetarias y humanas; asimismo, se han fletado algunos barcos con este
objeto, y ahora surcan todos los mares.
Desde hace varios años, y bajo mil aspectos diferentes pero convergentes, la humanidad empieza a tener
conocimiento de la irradiación de los hermanos de la Luz, hermanos de Shambhalla.
Esta toma de conciencia
refuerza ya, por cierto, la acción de algunas decenas de millones de hombres y mujeres; sin embargo, los que
se ponen o quieren ponerse enteramente al servicio de la fuerza de Amor no pueden seguir desconociendo el
impacto de lo que se podría llamar el anti-Shambhalla...
La Sombra es ante todo una energía, pero no olvidéis que, a menudo, la energía tiene necesidad de
encarnarse. Éste es el caso. A imagen de vuestros hermanos de la Luz, los hermanos del amor pobre obran
soterradamente desde hace millones de años, no por atracción hacia el mal -ya que la dominación, el poder y
el perfeccionamiento de una sola y única raza les parece un bien-, sino para convertir el planeta en un lugar de
satisfacción de sus necesidades mentales y físicas.
Nunca hasta ahora su proyecto había alcanzado tal
desarrollo como recientemente tras la etiqueta nazi. Semejante etiqueta ha desaparecido en parte, porque ha
acabado por asustar a los hombres... Pero, ¿qué es una etiqueta? Una fuerza resuelta a imponerse puede
llevar cuantas guste, según el viento que sople, pues nadie ahoga una idea borrando su nombre.
Por lo tanto,
os lo digo: el poder nazi está más presente que nunca en vuestra Tierra. Se ha cubierto de adornos
honorables y se ha perfeccionado en el dominio de una tecnología que pronto será capaz de modificar los
climas, y por lo tanto el equilibrio económico de las naciones.
Se basa también y sobre todo en la escasa resistencia física y emocional de un gran número de seres que
están en resonancia con lo que se podría llamar "cierta longitud de onda".
No os sorprendáis, amigos, al oír estas palabras de mi boca; he venido tanto para actuar tangiblemente
como para enseñar, y es necesario decir todo lo que puede ser dicho. Toda toma de conciencia de una
realidad se debe entender como un bien, aun cuando suscite una turbación pasajera.
Lo importante, entre otras muchas cosas, es ayudar al mayor número posible de seres a elevarse por sí
mismos por encima de la longitud de onda nociva. Así que ha llegado la hora de que todos vosotros admitáis la
urgencia de acceder a una frecuencia de vida diferente.
El nazismo se ha propagado por todas las latitudes, y la única posibilidad que tienen vuestras civilizaciones
de no verlo reaparecer a plena luz bajo otra apelación más insidiosa es libraros todos del "espíritu de masa"
que las ideologías cultivan sabiamente en vosotros. Ahora es vuestro corazón quien debe haceros actuar... Y
las cosas no podrán ser así si no salís del círculo de argumentos de los medios de comunicación, ya sean
filosóficos, políticos o dogmáticos.
Oigo que muchos de vosotros están seguros de ver las cosas con claridad,
convencidos de no caer en la trampa de las fuerzas sombrías. Pero os afirmo lo siguiente: no todos los nazis
supieron que lo eran, ni lo que significaba el nazismo. Muchas veces, los hombres y mujeres que apoyaron
ese movimiento eran a menudo hombres y mujeres que se os parecían, que creían "actuar bien". No sabían
que, en realidad, eran los trampolines inconscientes de una fuerza que los sobrepasaba infinitamente.
Una parte de vosotros, hombres de la Tierra, aún carece de madurez suficiente para evitar el mismo abismo
ya que, estad convencidos de ello, el aspecto del obstáculo será cambiado con habilidad. Que eso no siembre
el pánico en vuestros espíritus... Por el contrario, cuando se acomete la tarea de desgarrar el velo, de quitar la
venda de los ojos, cada ser se puede estremecer de alegría. Huir de los falsos sosiegos, abrir los ojos tan
grandes como la grandeza de la luz es siempre una floración de uno mismo.
Mis hermanos y yo no queremos sino enseñaros la floración.

La tarea que os vuelvo a proponer para esa
sonrisa dirigida al Sol no recurre al empleo de herbicidas que destierren las malas hierbas, sino a la
preparación, la resuelta purificación del terreno. Por consiguiente, remito a cada uno de vosotros a sí mismo, y
no al asalto de alguna estación perdida en las nieves o de algún islote borrado de todas las cartas marinas.
Remitir un alma a sí misma significa hacer que sepa firmemente lo que quiere.
La tibieza ya no es admisible;
nunca lo ha sido para quienes han decidido escalar la montaña de sus miedos. Por lo tanto, si vuestro corazón
está anclado en lo que quiere para la instauración de una era de amor y de sabiduría, actuáis ya sobre la tierra,
32
ya no sois un amplificador de brumas, un destilador de ondas hipnóticas. Vuestra tarea no consiste en
combatir con todas vuestras fuerzas contra organizaciones que poseen increíbles ramificaciones materiales; un
número reducido de seres que han hecho esa dura elección se ha encargado de ello.
Vuestra tarea es hacer
que se pudra en vosotros toda resistencia al avance de la esperanza, hacer germinar a vuestro alrededor
razones para tener confianza. Así, os pido, amigos, que reveléis en vuestro pecho la fuente de energía en la
que el Ángel de paz se va a incorporar. Eso no significa en modo alguno una pasividad beata en el fondo de la
cual "uno se convence de estar seguro de que todo se va a arreglar". Esperanza, Voluntad y Amor forman un
excelente mortero..., pero el mortero sólo encuentra su función ante las piedras que se desea apilar.
Vuestras
piedras van desde el primer paso que dais cada mañana, hasta el último vistazo que echáis cada noche al
televisor. Son porosas o de granito, según lo que hayáis decidido hacer con vuestra vida o -no lo disimuléis- según la calidad del viento que sople. Los hermanos de la Sombra han comprendido estos mecanismos y cada
amanecer os ofrecen una suave brisa que adopta la forma de informaciones contradictorias, enfrentamientos
anestesiantes e imágenes placenteras a fin de que podáis alimentar a vuestra naturaleza mental, emocional y
física... y tener así un sueño más profundo.
Sólo necesitan eso... y, desde ese momento, creéis que el mundo
sólo puede estar hecho de eso, invariablemente. Dejad de soñar vuestra vida, dejad de soñar incluso que
soñáis, ya que no basta con admitir que se sueña o se dormita para abrir los párpados.
Os propongo la reforma total que vuestra vida exige. Salid, pues, vosotros que me escucháis, salid del
rebaño de las bocas que odian y pese a todo siguen al enemigo que se han forjado; demasiado habéis
arrastrado los zuecos y agachado la cabeza mientras enseñabais los dientes. Hay un pastizal más allá de
aquel en el que os creéis confinados.
Los mil enfrentamientos de los que sois fieles instigadores, espectadores
y actores, ya se desarrollan en la arena social o familiar, son los primeros actos que obtienen de vosotros los
Hermanos de la no-luz. ¡Cuentan con vuestra participación al igual que vosotros contáis con vuestro sueldo a
final de mes! ¿Seguirán obteniéndola durante mucho tiempo? Habéis estrechado tantas veces su mano, que
vuestra muñeca se ha contraído en un gesto maquinal.
Por todo eso, mis pies vuelven a hollar vuestro suelo,
para que se rompan las costumbres, para que se aflojen los calambres del alma, los rictus del ego que acaba
por llorar sin siquiera darse cuenta.
Os he hablado de un pueblo de hombres que han sembrado y después alimentado sabiamente los primeros
elementos de la herrumbre que ataca a vuestro mundo.
Esa información debía llegaros, pero os pongo en
guardia contra el hecho de polarizaros en torno a ella. Sólo constituye un elemento de reflexión entre tantos.
Sería demasiado fácil para vosotros achacar la responsabilidad del estado de sufrimiento de la Tierra a un
único grupo de hombres que maneja las palancas de ciertos mecanismos.
Es cierto que esos seres son
detonadores que se colocan hábilmente en las intersecciones del destino humano, pero ¿de qué sirve un
detonador si no está conectado a todo un dispositivo que favorezca y acepte la explosión? Aunque os parezca
imposible, el explosivo está almacenado en vosotros. Por lo tanto, no veáis aquí, ni en ninguna otra cosa, por
un lado el bien, y por otro el mal, las víctimas y los verdugos.
No hay lucha entre Dios y el Diablo, por la única
razón que el Diablo no existe al mismo nivel que la Divinidad Absoluta. Es una invención de los corazones
malheridos que se asfixian bajo su propia esterilidad, tras su montón de orgullos. La Divinidad Absoluta reside
incluso más allá de la idea de Dios que podéis concebir en la más bella y más profunda de las meditaciones.
Su realidad contiene y resuelve en su seno los dos platillos de la balanza.
El Diablo, por su parte, no es más
que una energía desenfrenada generada por las formas de vida dispersas que parten en busca de la Vida. Es
la masa informe de las suficiencias y los temores que cada uno de nosotros, partícula de fuego, siembra,
alimenta y encuentra de algún modo en su camino de libertad.
No lo consideréis sino como una enorme energía psíquica creada por las sucesivas capas de población en
la superficie de los mundos. Es el magma pringoso surgido de todas las bajezas y al que todo el mundo puede
dar cuerpo de un modo u otro según su fuerza y la polarización de su ser.
Quienes utilizan su espantapájaros, su nombre y el poder que su imagen puede conferir momentáneamente
son ante todo seres enfermos, inmersos en una profunda y a menudo desesperada búsqueda de sí mismos.
Experimentan la penumbra en todas sus formas porque necesitan ir hasta el final del túnel para divisar la luz.
De vosotros depende precipitar el tiempo en que serán inundados por esa luz y en que ya no se reconocerán
más que en Ella.
Será el tiempo en que también vosotros, que creéis estar "del lado bueno", descubriréis la
verdadera Luz y os reconoceréis en ella. La progresión de lo que llamáis el tiempo sólo depende de vosotros.
El tiempo es una medida perfectamente regulable, a lo largo de la cual podéis desplazaros y por la cual
podríais descubrir la Paz en un solo segundo. Simplificadlo todo, no opongáis nada... Olvidad el lenguaje doble
con el cual los fantasmas suceden a los fantasmas.
Las fuerzas del anti-Shambhalla, amigos, arraigan en vuestra voluntad de no unificar, y engordan con el
placer que encontráis en clasificar cada elemento de la vida detrás de rótulos bien diferenciados. Son, en fin,
fuerzas que recuperan hasta la menor potencialidad, es decir, hábiles disimuladoras capaces de adoptar el
vocabulario de la Luz.
Y sobre este punto preciso quiero insistir ahora, ya que sin duda alguna representa una de las
características más sutiles por las que se introducen el desmembramiento y la confusión.
La Sombra acaba de
aprender a hablar de Luz, ya que ha comprendido que, más que en el pasado, hay oídos para recoger las
palabras de paz. Por consiguiente, se apropia de sonoridades como la de Agartha, a la que intenta dar otro
color convirtiéndola en una de sus consignas. Usurpa identidades y firmas, a fin de lanzar llamadas que serán
contraseñas para sus nuevos condicionamientos.
Mensaje extraído del libro: "Por el Espíritu del Sol", transmitido por A. y D. Meurois-Givaudan