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26 abril 2024

¿QUÉ ES, REALMENTE, LA FELICIDAD Y, CUÁL ES EL SECRETO PARA SER, VERDADERAMENTE, FELIZ?


"La felicidad se encuentra dentro de ti"

El día que empecé a sentir la vida fue el día en el que comprendí que sólo de mí dependía mi propia felicidad. Advertí que la felicidad es un estado del alma, un nivel determinado de conciencia. Nada que se encontrara ‘fuera’ de mí, sino dentro. Y aprendí que no necesitaba a nadie para ser feliz, pero que, sin embargo, el sentido de la vida es compartir, por lo tanto, no merece la pena vivirla en solitario.


Y, también supe que los apegos a determinadas cosas terminan siendo causa de infelicidad y dependencia… y que cuantas más cosas tenemos, menos las valoramos y más necesitamos. Y que, las carencias, en las que solemos enfocar nuestra atención y que, tanto nos deprimen y limitan, no nos hacen otra cosa que más vulnerables y autocompasivos.

Ese día aprendí que las grandes metas y ambiciones sólo nos llevan a competir con otros y eso no da la felicidad. Conlleva estrés, ansiedad y, a la larga, múltiples frustraciones. Comprendí que la auténtica felicidad se halla en las cosas sencillas: una conversación, un paseo… nada complicado. En realidad, me di cuenta que vivir es como un juego que ni siquiera requiere una estrategia. Supe que al ser honesta conmigo misma también lo soy con los demás, y creo que merece la pena. 

Hay tanto que aprender y tanto por lo que luchar… Ese día entendí que el amor es el camino y el orgullo una barrera. Que cuando apoyas a alguien y lo animas a seguir, lo engrandeces. Y cuando haces algo positivo por alguien debes saber que eres el creador de una cadena, porque tendemos a imitarlo todo y, tarde o temprano, aquellos a quienes hiciste bien predicarán con el ejemplo.

El día que empecé a sentir la vida me di cuenta que no necesitaba entender muchas cosas. Que, a veces, con saber poco es suficiente… pues lo que sobra suele ser desperdiciado. Y me di cuenta que ya no tenía que vivir tan angustiada, que estoy bien, que he llegado hasta donde tenía que llegar, que ha merecido la pena. Y ahora paseo más y disfruto del trayecto. Ahora incluso veo paisajes que antes no veía. 

Mis injustificadas preocupaciones y obsesiones eran el centro del mundo, nublaban mi visión y no dejaban paso a nada más. Y la felicidad, que vive dentro de cada uno, luchaba impotente por resurgir. Como la enredadera que tiende a crecer, aferrándose a la vida. Si lo encuentra en su camino, esquiva el obstáculo pero no se detiene. Sigue su crecimiento hacia otro lado. 

La naturaleza misma nos enseña con su ejemplo a ser constantes, pues ella nunca se rinde. Y a veces ocurre que el único problema que tiene el ser humano, los únicos ‘obstáculos’ con los que se encuentra, sólo están en su mente, no es nada físico. La felicidad, que no es otra cosa que un estado mental, siempre está ahí… en cada ser, como un don natural.

Me di cuenta que la vida es jueza, abogada y acusación particular al mismo tiempo… dependiendo del camino que tomas. Si no nos presentara ciertos retos de vez en cuando, el juego que nos plantea a diario sería aburrido y monótono. Terminaríamos inmersos en una desesperante ociosidad. Hay que atreverse a vivir la vida, plantarle cara, aceptar sus retos. 

Nadie dijo que sería fácil ni tremendamente divertido. Precisamente por eso, porque la vida se improvisa a cada paso, porque no sabemos qué va a ocurrir en el minuto siguiente… debemos aprender a afrontar cada situación. Si no nos queda más remedio que representar nuestro papel, seamos los protagonistas de nuestras vidas y aprendamos a improvisar.

Aprendí también que cuando se hacen las cosas desinteresadamente el Universo entero conspira en tu favor brindándote su ayuda. Sus bendiciones te llegan por cualquier otro lado. Y, supe que actuar sin esperar nada a cambio es la mayor garantía de satisfacción. Porque si no esperas nada, no hay frustración. Nada puedes reprocharle de quien nada esperas. Por eso hay que dar, por generosidad y de corazón. Y si se recibe… si se recibe se debe ser agradecido porque no se esperaba nada a cambio. Ése es el secreto de la felicidad. Sólo viviremos plenamente cuando dejemos de buscar protagonismo y la aceptación ajena. No hacen falta esas cosas cuando sabemos bien quiénes somos. Ésa es la fórmula.

El día que empecé a sentir la vida aprendí que se brilla mucho más cuando te centras en realzar los aspectos positivos de otros, sus habilidades, sin llegar a ser servil. Porque para ‘crecer’ no es necesario pisar a otros, ni se ‘brilla’ ocultando otras luces… No, no es ése el camino. 

Lo único que nos ensalza como personas es la humildad. Así es. Si quieres ser grande, sé pequeño. En el mundo que habitamos casi nada es lo que parece y casi todo está al revés. Es parte del juego. Sé pequeño, ayuda al que te necesita y serás el más grande de todos… pero no tengas la pretensión de ser grande. Simplemente sé.

Somos excelencia antes de nacer. Yo misma, una persona normal y corriente, fui una gran idea en la mente de mi padre. Una esperanza. Yo fui un deseo, un pensamiento inamovible años antes de nacer. Antes, incluso, de coger forma ya se me idealizaba… No puedo ahora traicionar ese deseo, esa esperanza, esa ilusión cayendo en el desánimo. 

Por eso me alegro tanto de que haya llegado el día del despertar: he dejado de quejarme para empezar a sentir la vida. De verdad. Y me doy permiso desde hoy mismo… permiso para vivir plenamente, permiso para equivocarme, para acertar… para ser feliz. Porque todo tiene un por qué y el principal sentido de la existencia es, simple y llanamente, ¡SER!

Rosa
Rosa

29 febrero 2024

¿Qué es exactamente la felicidad? Y, lo que es más importante: ¿cómo se obtiene? ¿existe alguna fórmula?



¿Qué es exactamente la felicidad? Y, lo que es más importante: ¿cómo se obtiene?, ¿existe alguna fórmula?

Hay días que nos sentimos muy bien, y días en que la vida parece un martirio, y no siempre sabemos por qué. A veces, parece que la felicidad es una cosa caprichosa que viene y va cuando quiere, sin que nosotros podamos controlarla, ¿verdad?

Pero, la realidad es que la felicidad sigue una regla muy simple. La fórmula de la felicidad existe, y si la conocemos, podemos entender perfectamente cómo funciona y cómo obtenerla.

¿Qué Es la Felicidad?
Lo que llamamos felicidad es simplemente un aspecto de la Gran Fuerza que mueve el Universo, que no es otra que el Amor. Aunque utilizamos dos palabras diferentes, amor y felicidad son dos aspectos de la misma cosa; son la misma fuerza vista desde dos puntos de vista diferentes.

En cierto modo, podríamos decir que el amor es una fuerza que va desde dentro hacia fuera porque, cuando amamos, el amor sale de nuestro interior y viaja hasta el objeto amado. La felicidad, en cambio, va en sentido contrario, de fuera para adentro, porque es el sentimiento que se produce en nosotros cuando vemos o experimentamos cosas que nos gustan.

Desde nuestro punto de vista, parecen dos cosas diferentes, porque una sale de nosotros y la otra entra, pero en realidad son la misma fuerza formando un círculo.


¿Cuál Es la Fórmula de la Felicidad?
La clave del bienestar se encuentra en el hecho de ver claramente que el amor y la felicidad son la misma fuerza viajando en dirección contraria: el amor que expresamos se refleja en aquello que amamos y vuelve a nosotros en forma de felicidad. O lo que es lo mismo:

Felicidad = amor expresado

Es decir, la cantidad de felicidad que sentimos es exactamente igual a la cantidad de amor que estamos expresando. Ni un poco más, ni un poco menos. Es una fórmula exacta que cualquiera puede comprobar.

Podemos amar a una persona, a una profesión, a un paisaje, a nosotros mismos o a cualquier otra cosa. Es completamente indiferente cuál es el objeto receptor de nuestro amor, lo único que importa a la hora de ser felices es que lo expresemos. Cuando expresamos nuestro amor, nos sentimos felices; cuando no, no. Así de sencillo.

por Jan Anguita

26 octubre 2023

¿Qué es exactamente la felicidad? Y, lo que es más importante: ¿cómo se obtiene? ¿Existe alguna fórmula?


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¿Qué es exactamente la felicidad? Y, lo que es más importante: ¿cómo se obtiene? ¿Existe alguna fórmula?

Hay días que nos sentimos muy bien, y días en que la vida parece un martirio, y no siempre sabemos por qué. A veces, parece que la felicidad es una cosa caprichosa que viene y va cuando quiere, sin que nosotros podamos controlarla, ¿verdad?

Pero, la realidad es que la felicidad sigue una regla muy simple. La fórmula de la felicidad existe, y si la conocemos, podemos entender perfectamente cómo funciona y cómo obtenerla.

¿Qué Es la Felicidad?

Lo que llamamos felicidad es simplemente un aspecto de la gran fuerza que mueve el Universo, que no es otra que el Amor. Aunque utilizamos dos palabras diferentes, amor y felicidad son dos aspectos de la misma cosa; son la misma fuerza vista desde dos puntos de vista diferentes.

En cierto modo, podríamos decir que el amor es una fuerza que va desde dentro hacia fuera porque, cuando amamos, el amor sale de nuestro interior y viaja hasta el objeto amado. La felicidad, en cambio, va en sentido contrario, de fuera para adentro, porque es el sentimiento que se produce en nosotros cuando vemos o experimentamos cosas que nos gustan.

Desde nuestro punto de vista, parecen dos cosas diferentes, porque una sale de nosotros y la otra entra, pero en realidad son la misma fuerza formando un círculo.

¿Cuál Es la Fórmula de la Felicidad?

La clave del bienestar se encuentra en el hecho de ver claramente que el amor y la felicidad son la misma fuerza viajando en dirección contraria: el amor que expresamos se refleja en aquello que amamos y vuelve a nosotros en forma de felicidad. O lo que es lo mismo:

Felicidad = amor expresado

Es decir, la cantidad de felicidad que sentimos es exactamente igual a la cantidad de amor que estamos expresando. Ni un poco más, ni un poco menos. Es una fórmula exacta que cualquiera puede comprobar.

Podemos amar a una persona, a una profesión, a un paisaje, a nosotros mismos o a cualquier otra cosa. Es completamente indiferente cuál es el objeto receptor de nuestro amor, lo único que importa a la hora de ser felices es que lo expresemos. Cuando expresamos nuestro amor, nos sentimos felices; cuando no, no. Así de sencillo.

por Jan Anguita

30 octubre 2016

¿Qué mata nuestra felicidad? 'El hombre más feliz del mundo', tiene la respuesta.

 Resultado de imagen de el monje budista mas feliz del mundo

Tras analizar su actividad cerebral, científicos de la Universidad de Wisconsin (EE.UU.) concluyeron que el monje budista Matthieu Ricard es el hombre más feliz del mundo.

Matthieu Ricard, un monje budista tibetano de origen francés de 70 años de edad, vive en una región remota de Nepal y presenta una alta actividad de bienestar y de emociones positivas durante sus meditaciones. No en vano, científicos de la Universidad de Wisconsin (EE.UU.) establecieron que Ricard es el hombre más feliz del mundo tras analizar la actividad de su cerebro en el marco de un estudio de 12 años sobre meditación y compasión.

En declaraciones a GQ, Ricard advierte que el factor clave que puede matar la felicidad es el hábito dañino de compararse con los demás. "La comparación es el asesino de la felicidad", comenta Ricard. En relación al problema del consumismo y la atención que muchos prestan a los bienes ajenos, el monje recordó un dicho tibetano: "Estar contento es como tener un tesoro en tu mano. Aprécialo cuando viene y nunca lo eches de menos cuando no viene".

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Matthieu Ricard

Por paradójico que parezca, el hombre más feliz no está nada contento con algo que le causa malestar. Se trata precisamente del "absurdo" título que ha adquirido y del que ya no puede deshacerse. "Conozco a monjes más felices, de verdad. Es absurdo", se lamenta Ricard. Al convertirse en una estrella del mundo budista, incluso pidió consejo a Dalai Lama que, por su parte, señaló que no era la hora de esconderse del mundo. "Si el mundo quiere que seas el hombre más feliz, que así sea", recuerda Ricard sus palabras.

Fuente:/RT
23/10/2016


02 agosto 2015

SED LOS DUEÑOS DE VUESTRA FELICIDAD (OMRAAM M.A.)




¿Por qué es tan difícil la felicidad? ¡Porque la esperamos! Observaos y veréis: esperáis encontrar el gran amor, esperáis encontrar el éxito, esperáis la fortuna, la gloria, y si no vienen, os sentís desgraciados. 

Algunos incluso van a consultar a clarividentes, a astrólogos que les dicen: "Pues si, el amor vendrá, el éxito llegará. Dentro de seis meses, de un año, cuando tenga lugar determinado tránsito de planetas, o tal conjunción, ya veréis, todo cambiará". 

Y de este modo, se tranquilizan, recobran la esperanza y siguen aguardando.

Pues bien, la felicidad no es algo que dependa del exterior. La felicidad es un estado de conciencia que depende de nuestra correcta comprensión de las cosas. No hay que imaginarse que hemos venido a la Tierra para vivir rodeados de facilidades, de placeres, y en la abundancia.

Hemos venido a la Tierra para aprender y para perfeccionarnos. Pero, ¿cómo perfeccionarnos sin tener cada día nuevos problemas que resolver? Es necesario que esto quede bien claro: la tierra es una escuela y, como en todas las escuelas, tan sólo aquellos que aprenden y progresan pueden ser felices. 

Así pues, no esperéis que la felicidad os llegue del exterior bajo la forma de encuentros o de condiciones favorables. La felicidad real, definitiva, sólo puede venir de nosotros mismos, de nuestra manera de considerar las cosas.

Haced una comprobación: interrogad a las personas que poseen algunas de las ventajas materiales con las que vosotros tanto soñáis, y os confesarán que no son tan felices. Y si lo son, se debe a que ya poseen en su corazón y en su alma, elementos que les permiten apreciar su situación, y por lo tanto se sentirían igualmente felices en situaciones no tan envidiables.

Por otra parte, muchas veces hemos podido constatar que no todos aquellos que se encuentran en una misma situación, reaccionan de la misma forma.

Tomemos un ejemplo totalmente banal de la vida cotidiana: un embotellamiento. Observad la reacción de los automovilistas: uno se pone nervioso, toca el claxon e injuria a sus vecinos; otro, lee el periódico o escucha la radio; otro, charla con su acompañante, o la abraza si es su amada.


Por último, otro -aunque mucho más raro- aprovecha este momento de espera para relajarse, armonizarse, concentrarse en sí mismo, unirse al Cielo y proyectar su amor y su luz a todos los seres de la Tierra.

Lo mismo ocurre en la mayoría de las circunstancias de la vida. Es, pues, en nuestra cabeza donde hay que hacer los reajustes... Nuestro pensamiento es el que actúa sobre nuestros estados de conciencia. Con un buen razonamiento, con una buena filosofía, podemos llegar a ser los dueños de nuestra felicidad. 

Y así, mientras los demás se enfadan, consumen y corrompen a cuantos están a su alrededor, vosotros, por el contrario, os fortalecéis, os enriquecéis y gracias a vuestras experiencias podréis después ayudar a los que os rodean con vuestros consejos, con vuestra actitud, con vuestra irradiación, e incluso, a veces, con vuestra sola presencia: con la fuerza, la luz y la paz que emanarán de vosotros.

Que quede pues muy claro: no esperéis pasivamente que la felicidad os llegue del exterior.

Por el contrario, sois vosotros los que debéis actuar y aplicar los métodos que os permitirán transformar las penas en alegrías, los fracasos en éxitos. 


Omraam Mikhaël Aïvanhov


02 julio 2015

La felicidad es tu naturaleza más íntima.





"Ser feliz nunca ha significado no encontrarse enfrentado a obstáculos, sino saber guardar la distancia respecto a ellos. 

Entiéndeme, la Vida es, por definición, una dinámica que impulsa todo aquello que se encuentra dentro de su corriente a ir hacia adelante.

E ir hacia adelante es construir, es transformarse, así pues, encontrarse enfrentado de forma constante a puertas que hay que atravesar, a relaciones que hay que redefinir, a reinventar, a puentes que crear.

Ello significa lo contrario de la acción de no saber qué hacer, lo contrario de un ronroneo.

Es la voluntad de la liberación del letargo de las costumbres..."

(Dictado por un ser de polaridad femenina originario de Venus)



"Visto desde Arriba" - Daniel Meurois: Edit. Isthar Luna-Sol