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21 febrero 2021

LOS PLEYADIANOS Y LA HISTORIA JAMÁS CONTADA DE LA ATLÁNTIDA.

  HISTORIA DE LA ATLÁNTIDA I: "LOS INICIOS" (Parte 1 de 4).

A continuación, compartimos un extracto de una canalización de 'Ra', de las Pléyades, referente a la historia de la Atlántida, y contenida en el primer libro de Amorah:

Tras la destrucción producida por la alteración de los polos y los cambios terrestres al final del último ciclo de 26.000 años, quedaron entonces menos de un 1.5 millones de humanos en el planeta. Pueden parecer muchos, pero si tenéis en cuenta que se extendían por todo el planeta y que, antes de ese momento, la población terrestre se acercaba a 2.000 millones de personas, el número de humanos supervivientes era pequeño.

Ya existía entonces la conciencia colectiva superior, aunque no se encontraba tan desarrollada en aquel tiempo, y ésta conciencia pidió que se establecieran escuelas esotéricas en el seno de cada grupo cultural del planeta. Todos en la Tierra tendrían la misma oportunidad de aprender y crecer. A medida que renacían en la Tierra las almas jóvenes cuyos cuerpos habían muerto en los cambios terrestres y la población volvía a crecer, las prácticas y enseñanzas espirituales se consolidaron y las maneras de vivir se llenaron con la evolución y el despertar espirituales. Incluso hoy existen grupos indios americanos y mayas cuyo historial de prácticas espirituales se remonta aproximadamente a 25.000 años. No es casualidad.

Los maestros pleyadianos, los de Sirio y los de Andrómeda tomaron cuerpo físico, contribuyendo así a organizar varias civilizaciones, tales como las de Machu Picchu, Egipto e incluso la Atlántida. Lemuria había perdido la mayor parte de su masa terrestre y su población, pero los templos y enseñanzas de iniciación se mantuvieron a salvo en los territorios que quedaron en Hawai y el monte Shasta, en California.

En cada lugar se fundaron escuelas iniciáticas, aunque la información y las prácticas eran, a menudo, coincidentes. La orden de Melchizedek y los Templos de Alorah se establecieron en la Atlántida. Aunque el uso de cristales, extendido en épocas anteriores, se había perdido, resurgió para la sanación y las comunicaciones multidimensionales. Thoth llevó la iniciación y conciencia solares a Egipto, junto con avanzadas técnicas espirituales como la teleportación, la telequinesia y el viaje a través de las dimensiones y más allá del tiempo y del espacio.

Durante este período se construyó la Gran Pirámide con el propósito de recibir y transmitir códigos e iniciaciones solares para la gente de Egipto y el planeta entero. En todas las culturas se impartió la técnica de los sueños sagrados, evolucionando hacia prácticas chamánicas, sanación mediante el sueño y otros modos de viajar y comunicarse a través de las dimensiones.

Los pleyadianos y los seres de Sirio y Andrómeda, que enseñaban y contribuían en el establecimiento de las escuelas iniciáticas, viajaban a menudo de una dimensión a otra. Muchos de ellos se especializaron en la materialización y desmaterialización de su cuerpo de luz, actuando de intermediarios de los seres terrestres, las civilizaciones subterráneas y la multitud de naves de luz situadas alrededor del planeta, en aquel tiempo. Mientras las almas jóvenes y menos evolucionadas empezaban a reencarnarse, hace alrededor de 25.000 años, los maestros de dimensiones superiores continuaron su relación con los humanos durante otros 250 años a fin de colaborar en la transición hacia civilizaciones de muchos niveles de evolución del alma y orígenes galácticos diferentes.

Algunos humanos apenas habían evolucionado muy poco, más allá del comportamiento instintivo y de supervivencia. Su próximo paso evolutivo era nacer de progenitores más evolucionados, contraer nupcias con seres más evolucionados y, de este modo, extender su nivel de conciencia. Muchos pleyadianos aceptaron la misión de ser guías permanentes de estas almas jóvenes en las primeras fases de esta mezcla; algunos pleyadianos incluso adoptaron vidas humanas apareándose con humanos a fin de despejar las pautas genéticas y despertar el deseo urgente de evolución espiritual. A veces, este proceso se denomina «siembra estelar».

Todo se hacía en respuesta a peticiones o acuerdos con la conciencia colectiva superior de los moradores de la Tierra. Los seres terrestres pidieron fundar sus propias escuelas esotéricas y de iniciación supradimensional tras su propia evolución, iluminación y permanencia en las dimensiones superiores que rodean la Tierra a fin de ayudar a los humanos. Los Grandes Hermanos Blancos existían ya desde hace casi 15.000 años, cuando se produjo un despertar simultáneo en grupo de más de mil humanos procedentes de varias culturas terrestres. Estos mil, decidieron por unanimidad establecerse como Grandes Hermanos Blancos, una orden que entonces se llamaba de la Gran Luz Blanca, a fin de establecer las bases de la iluminación y trascendencia espirituales sobre la Tierra.

Algunos miembros de esta Orden bodhisattva, decidieron someterse a reencarnaciones periódicas en calidad de Maestros Ascendidos. Nacían físicamente de progenitores espirituales y solían recibir una nueva iluminación a los 21 años. En ese punto recordaban sus vidas pasadas, su ascensión y su propósito espiritual.

Estos bodhisattvas reencarnados eran maestros excelentes, y poderosos, debido al hecho de que sentían con la gente de la Tierra una afinidad más natural que aquellos que no habían sido nunca humanos. Había veces en que estos maestros ascendidos nacían —y aún nacen hoy— dentro de familias compuestas por almas jóvenes con varios grados de daño genético y pautas kármicas. Estos bodhisattvas aceptaron la responsabilidad de transformar, transmutar y trascender las energías inferiores a fin de crear «mapas» etéricos y de conciencia que otros pudieran seguir; han sido y son, los adelantados evolutivos.

Las jerarquías aceptaron ampliar la Orden de la Gran Luz Blanca para incluir en ella a humanos iluminados y ascendidos para desempeñar estos papeles: el Oficio del Cristo; Buda; la Orden de Merlín; puestos de Diosa como los de la Santa Madre ocupado ahora por Quan Yin y la Madre María; kachinas, maestros y guías locales. Antes del comienzo del ciclo actual de 26.000 años, los oficios supradimensionales, los guías, maestros y líderes espirituales planetarios habían sido, sobre todo, Seres de Luz de las Pléyades, Sirio y Andrómeda. Ahora, la población desarrollaba un número suficiente de sus propios seres iluminados y ascendidos para establecer sus propios guías y escuelas esotéricas.

Al comienzo de este ciclo de 26.000 años también se pidió que, excepto en momentos cíclicos y evolutivos cruciales, la guía y las enseñanzas superiores vinieran de aquellos iluminados que se hubieran encarnado alguna vez en cuerpos humanos. La población de la Tierra debía evolucionar hasta el punto de ser capaz de comunicarse por su cuenta con las dimensiones superiores y los Sistemas Solares. Fue entonces cuando aparecieron las enseñanzas Ka.

Cada persona necesitaba comprender el modo de alcanzar las distintas metas espirituales para así llegar a constituir una raza de maestros en la Tierra. En sus enseñanzas los pleyadianos les hablaron de su Yo Superior, del Ka a través del cual podrían establecer contacto permanente con el Yo Superior, las dimensiones superiores y los Sistemas Solares. Mediante una vida recta, la evolución, la meditación, la oración y el dominio de la conciencia, podían lograr el alineamiento con su 'Yo Superior'.

Mediante el despertar del Ka Divino, podían fusionar el Yo Superior con el cuerpo físico, personificando así su presencia del Maestro Divino, o del 'Yo Soy', de Cristo. Habría un período que precedía a la iluminación plena durante el cual se completaba su transmutación genética como resultado del fluir de la energía Ka a través de los canales Ka y los circuitos menores para penetrar en su cuerpo astral y en el sistema nervioso, el sistema glandular y el sistema de meridianos eléctricos del cuerpo físico, tales como los utilizados en acupuntura y Shiatsu.

Durante los siguientes 5.200 años, varios miles de personas iniciadas en los Templos Ka de Egipto y de la Atlántida recibieron la iluminación y muchos de ellos alcanzaron el nivel siguiente, la conciencia solar del Cristo (el Sol). Algunos, decidieron permanecer en la Tierra, viviendo más de 2.000 años en el mismo cuerpo a través del mantenimiento de los Canales Ka y las prácticas espirituales. Ese mismo período de 5.200 años también alumbró otros caminos hacia la iluminación que resultaron efectivos para los humanos más evolucionados del planeta que estuvieran dispuestos a emprenderlos.

Al final de esos 5.200 años se produjo un gran terremoto que destruyó la mayor parte de los templos de Lemuria y la mitad de la masa de tierra de la Atlántida. Aquellos miembros de la raza lemuria que se quedaron en la Tierra decidieron establecerse de nuevo en una cultura subterránea bajo el monte Shasta. Unos pocos lemurianos se integraron en tribus indias americanas, hawaianas y tibetanas, convirtiéndose posteriormente en mayas, incas y budistas.

Estos antiguos seres de Lemuria ejercieron de líderes y maestros espirituales dentro de aquellas culturas. Los atlantes supervivientes contaban aún con número suficiente para continuar su cultura. En calidad de conciencia de grupo pidieron la reencarnación del Gran Ser cuyo nombre terrestre era: Thoth, para restablecer entre su gente las antiguas enseñanzas que habían perdido a causa de los terremotos. Thoth, que era miembro Ra de las Tribus Arcangélicas Pleyadianas, respondió a sus peticiones generando un cuerpo físico. Se convirtió en líder espiritual de la Atlántida.


del libro: MANUAL DE EJERCICIOS PLEYADIANOS - Amorah Quan Yin

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