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01 enero 2026

La Reina de los Países Bajos ordena el requisito de identificación digital para la banca, la matrícula escolar y la verificación de vacunas.


La reina Máxima de los Países Bajos aprovechó su aparición en la cumbre de Davos del Foro Económico Mundial para articular lo que muchos críticos dicen que la élite global lleva años planeando: un futuro en el que se requiera una identificación digital para accede a casi todos los aspectos de la vida.

Hablando ante una audiencia de banqueros, tecnócratas y grandes influyentes no elegidos, la reina neerlandesa afirmó claramente que pronto la identificación digital será "necesaria" no solo para los servicios financieros, sino también para determinar el estatus de vacunación, matricular a los niños en la escuela y recibir subvenciones gubernamentales.

Para los partidarios, las declaraciones se presentaron como una modernización práctica. Para los escépticos, sonaban como una declaración. Ver:


Cuando la banca, la educación, la asistencia sanitaria y la asistencia estatal están ligados a una única credencial digital centralizada, la identidad deja de ser una verificación y empieza a convertirse en control total.

Un sistema así no solo identifica a los ciudadanos, sino que decide quién puede participar en la sociedad y quién puede ser excluido discretamente.

Los críticos advierten que, una vez que el acceso al dinero es condicional, la libertad se vuelve teórica. Una vez que la matrícula en la escuela depende de un perfil digital, la disidencia tiene consecuencias.

Una vez que el estado de vacunación queda permanentemente integrado en un sistema de identidad, la elección médica deja de ser privada. En este marco, negarse no requiere castigo. Simplemente resulta en la denegación del acceso.

El contexto de las declaraciones solo ha intensificado la sospecha. La reina Máxima no planteó estas ideas en un debate nacional ni en un foro democrático, sino en Davos, la reunión anual del Foro Económico Mundial —una organización ya asociada a impulsar monedas digitales de bancos centrales, pases de salud digital y modelos de gobernanza tecnocrática que eluden el consentimiento público.

Para los críticos, el patrón es familiar: dinero digital, salud digital y ahora, identidad digital como clave maestra que lo une todo.

Muchos recuerdan que les dijeron que los pasaportes de vacunación eran medidas temporales, de emergencia ligadas a una crisis concreta. Sin embargo, años después, el estado de vacunación se discute abiertamente como un dato permanente dentro de una identidad digital de por vida.

Las soluciones temporales se han consolidado en infraestructuras duraderas, con poco debate sobre cómo podrían reutilizarse estos sistemas en el futuro.

El aspecto más preocupante para los críticos no es que se estén proponiendo estas ideas, sino que ya no sean controvertidas en los círculos de élite.

Mientras los ciudadanos comunes discuten sobre la privacidad y la libertad, la arquitectura de una sociedad basada en permisos ya está siendo finalizada por instituciones e individuos que nunca estarán sujetos a sus restricciones.

thepeople'svoice  - 31 de diciembre de 2025