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27 enero 2026

¿Y si los seres humanos somos herederos de una raza que se fue bajo tierra?

 

La idea de que hubo una civilización avanzada en la Tierra antes que nosotros suena a guion de película de ciencia ficción. Pero si eliminas las emociones y miras los hechos, surge una sensación extraña: hay demasiados hallazgos que no encajan en la imagen escolar habitual de la historia.

No se trata de extraterrestres ni de magia. Estamos hablando de los rastros de sociedades tecnológicamente avanzadas que podrían haber desaparecido mucho antes de la aparición de la civilización moderna —y, quizás, no desaparecer por completo, sino que se adentraron profundamente en el planeta.

El inframundo no es un mito.

Desde tiempos inmemoriales, la humanidad ha estado construyendo bajo tierra. Hoy sabemos esto con certeza:

  • las ciudades de Capadocia en Turquía se encuentran a decenas de metros de profundidad
  • miles de cuevas antiguas con paredes perfectamente construidas descubiertas en China
  • en Europa y Sudamérica se han registrado sistemas de túneles ramificados

Otra cosa importante: muchas de estas estructuras no pueden datarse con precisión, y simplemente no hay rastros de herramientas familiares para la antigüedad. Las paredes parecen estar talladas con tecnología que no podemos vincular con confianza a ningún periodo histórico conocido.

¿Por qué la civilización debería ir a la clandestinidad?

Si imaginamos una sociedad desarrollada ante nosotros, surge una pregunta lógica: ¿por qué bajo tierra?

La geología da una pista. Durante los últimos cientos de miles de años, la Tierra ha experimentado:

  • Saltos climáticos bruscos
  • Impactos de grandes asteroides
  • Periodos de vulcanismo extremo
  • Cambios en el campo magnético

Bajo tierra, la temperatura es más estable, hay menos radiación y la protección frente a desastres en la superficie es muchas veces mayor. Incluso hoy en día, allí se construyen las instalaciones de almacenamiento y búnkeres más protegidos.

Si la civilización supiera del cataclismo que se avecinaba, caer sería la decisión más racional.

Por qué no recordamos nada.

Un argumento común de los escépticos es que si existía una raza avanzada, ¿dónde están sus huellas?

Pero la historia demuestra que la memoria de las civilizaciones es frágil. Tras el colapso del Imperio Romano, Europa perdió tecnología, carreteras, conocimientos de ingeniería e incluso alfabetización en un sentido amplio en cuestión de siglos.

A esto hay que añadir:

  • decenas de miles de años
  • Desastres globales
  • Extinción de grandes poblaciones

Y obtendrás un casi completo cero de conocimientos. Los descendientes podían empezar de nuevo, preservando solo fragmentos: mitos sobre dioses subterráneos, leyendas sobre "antepasados de las profundidades", símbolos extraños y soluciones arquitectónicas inexplicables.

La biología plantea preguntas incómodas.

Hay un punto más que rara vez se discute.

El genoma humano contiene las llamadas "regiones silenciosas" — enormes fragmentos de ADN cuya función no se comprende del todo. Antes se llamaban ADN basura, pero hoy está claro que no es accidental.

Algunos investigadores sugieren que estos sitios pueden ser rastros de adaptación rápida o saltos evolutivos abruptos. No fue un desarrollo suave, sino un salto, como si la especie hubiera pasado por condiciones extremas y cambiado en poco tiempo.

Un entorno subterráneo con una luz, presión y modo de vida diferentes podría convertirse en un factor así.

Por qué todavía no hemos encontrado pruebas.

La razón principal es sencilla: apenas exploramos las profundidades del planeta.

El hombre perforó la Tierra un máximo de 12 kilómetros, esto es menos que el grosor de la cáscara de una manzana, si se compara con el tamaño del planeta. Grandes espacios subterráneos permanecen inaccesibles, inundados o cerrados por motivos de seguridad.

Además, la ciencia es extremadamente cautelosa con hipótesis que no encajan en el modelo aceptado. Está bien — pero por eso muchos hallazgos extraños no se discuten.

¿Y si somos una continuación, no un comienzo?

El pensamiento más incómodo está en otro lado.

Si las personas son descendientes de una civilización que ha experimentado un colapso global, esto cambia la visión del progreso. Dejamos de ser la cima de la evolución y nos convertimos en la siguiente ronda del ciclo.

La civilización crece, alcanza su apogeo, se encuentra con los límites de su entorno y o bien se adapta o desaparece. Quizá ir a la clandestinidad no era el final, sino una forma de supervivencia. Y somos el resultado de volver a la superficie después de milenios.

Conclusión.

Hoy en día, la ciencia no tiene pruebas directas de la existencia de una raza antigua subterránea. Pero hay demasiados hechos indirectos que no nos permiten cerrar completamente este tema.

La historia de la Tierra es claramente más compleja que la cadena lineal "Edad de Piedra - Antigüedad - Modernidad". Y cuanto más exploramos el planeta, más sentimos que no es la primera vez que la humanidad recorre este camino.

Quizá las respuestas más importantes no estén en el espacio, sino bajo nuestros pies.

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