¿Alguien se ha preguntado en algún momento el por qué la élite del Gobierno Mundial de la Sombra en la sombra, se empeña con todos los potentes medios a su alcance -que ya sabemos que son muy poquitos ¿no?- para ocultar la existencia de la Atlántida en el fondo del mar? ¡Llevan años intentando apoderarse de sus secretos, escondidos en diferentes lugares del planeta! ¡Y, algunos de esos secretos ya están en su poder desde hace un tiempo!
Bien, este impresionante mensaje que viene a continuación, procede de una 'fuente' que, no es de este mundo y, por todo lo que nos da a conocer, expresa una gran evolución espiritual. El mensaje es para leerlo despacio y, al final, cuando lo hayamos leído entero, podremos descubrir que la llamada, 'Arca de Noé'..., ¡no podía haber sido construida con madera, a pesar de que lo diga el Antiguo Testamento de la Biblia!
El Arca de Noé tenía forma de pirámide según la transcripción de un fragmento de los Manuscritos del Mar Muerto digitalizado recientemente. El Arca de Noé no era un barco de madera, como siempre se ha creído. Sería algo similar a esta imagen ficticia.
¡Habría mucho que hablar sobre el Antiguo Testamento de la Biblia y, sus "incongruencias", y sobre ello, el doctor en historia de las religiones, Mauro Biglino, nos explicaría muchas cosas y muchas de ellas impresionantes. Empezando por "quién" era en realidad ese "dios" del Antiguo Testamento llamado Yavhé, y que, por supuesto no es el padre de Jesús como nos ha hecho creer la Iglesia Católica. A todos aquellos buscadores sinceros de la verdad les remitiría a 'escuchar' lo que descubrió después de años de investigación el doctor Mauro Biglino.
La civilización más avanzada que jamás ha existido sobre la Tierra, la civilización atlante, conocía materiales más resistentes y livianos que la madera. ¡Habría sido absurdo construir de madera el Arca de Noé!
(M. Z.)
"Hoy en día hay muchas leyendas sobre la civilización de la Atlántida, pero las pruebas son escasas, lo que demuestra que se está prometiendo más de lo que se puede obtener, y a menos que el Hombre pueda sintonizar con la sabiduría de los antiguos y sea capaz de entenderla no podrá conocer, o reconocer, la existencia de la Atlántida.
Pero, esa civilización existió. Y alcanzó el punto evolutivo más alto que el hombre ha conocido sobre esta Tierra. Superaba con mucho, tanto tecnológica como espiritualmente, la posición del Hombre de hoy.
Pronto va a ser realidad una mayor comprensión de la Atlántida. Dentro de un futuro cercano los científicos empezarán a descubrir un registro preciso de la Atlántida, pero el propósito de la liberación de este conocimiento no es satisfacer la curiosidad del hombre sino preparar al mundo para la reaparición de la Atlántida en el cataclismo que va a producirse hacia finales del primer tercio
de inicios del siglo...
La reaparición de la Atlántida en este tiempo no carecerá de significado, pues en la transformación de este globo, conforme las aguas sean empujadas aquí y allá, cuando las montañas suban y las tierras se hundan, cuando la superficie de esta Tierra sea moldeada por intención divina con un propósito divino, la tierra, la substancia y la materia de lo que fue la Atlántida saldrá de nuevo a la superficie para el usufructo del hombre. La Nueva Era anunciará una nueva Atlántida con todas las posibilidades y conceptos evolutivos de la antigua.
El paso final de la Atlántida se produjo hace quince mil años, aunque su desaparición se había iniciado treinta y cinco mil años antes. Pero la Era de Acuario anuncia su renacimiento en la materia. No penséis, sin embargo, que con este renacimiento sólo vendrá el bien, pues con el surgimiento de la Atlántida a la superficie vendrá también el mal de la Atlántida: toda la desarmonía y los errores que exigieron su destrucción hace muchos, muchos años.
A los atlantes que habéis reencarnado en este tiempo os corresponde aceptar y transmutar ese mal y preparar a la Tierra para la Era que va a venir. Muchas almas evolucionadas que murieron en el cataclismo que destruyó la Atlántida han mantenido el equilibrio durante todos estos años, pero con el surgimiento de la Atlántida renunciarán a esa responsabilidad.
Por tanto el hombre, gracias al aumento de conciencia que ha ganado desde entonces en sus muchas encarnaciones, tendrá que enfrentarse a ese mal aceptando al mismo tiempo los dones, beneficios y el conocimiento evolutivo de la Atlántida.
No me concierne que creáis o no en la Atlántida. Como corresponde a toda gran sabiduría, vuestro punto de conciencia decidirá vuestro grado de reconocimiento. Sin embargo, me gustaría señalar que varias grandes civilizaciones de las que el hombres es inconsciente han aparecido y desaparecido de la superficie de esta Tierra.
Como el conocimiento que tiene el hombre de las etapas primitivas de su desarrollo es muy superficial, porque los edificios y los registros escritos, las pruebas de la Humanidad, han desaparecido hace mucho tiempo, el hombre no puede establecer por medios físicos la verdadera historia de esta Tierra. Cuando el hombre fue colocado por vez primera sobre esta Tierra fue creado por el Señor del Sol a imitación de Su perfección.
El Hombre no es de esta Tierra y no estaba pensado para vivir solamente en ella. Cuando caminó por primera vez sobre la Tierra lo hizo con perfección, sin conocer el error. Vivía en una civilización conocida como Cordemia, la Primera gran civilización del Hombre en este planeta.
Si la localizáramos geográficamente la pondríamos alrededor de las aguas que llamáis mar Muerto. Posteriormente el hombre recibió el don divino de la libre elección, y con ese don se inició su caída. Conforme la evolución cíclica de las eras zodiacales de esta Tierra fue cumpliéndose, las civilizaciones del hombre surgían y desaparecían, esforzándose por llegar a las alturas y aplastándose en las profundidades.
Grandes civilizaciones aparecieron y desaparecieron, como la Lemuria. Gradualmente, el hombre fue evolucionando su conciencia hasta un punto en que estuvo dispuesto a compartir el conocimiento del Cosmos. Había aprendido el verdadero significado de la vida física sobre esta Tierra y estaba preparado para embarcarse en el aprendizaje del conocimiento de los planos superiores.
Como preparación para ese gran acontecimiento se dispuso especialmente para él una tierra que hasta ese momento no había sido tocada por el Hombre. Había yacido hasta entonces bajo las aguas y fue preparada por aquellos de la jerarquía espiritual que habitan en el centro de la Tierra. Así, con el amanecer de la Era de la Atlántida, en el movimiento de la Tierra en un renacimiento cataclísmico apareció el gran continente de la Atlántida, y comenzó su Era.
Si tuviera que colocar la Atlántida geográficamente sobre vuestro globo, la centraría en el océano Atlántico. ¿No es extraño que su nombre haya persistido hasta hoy? La Atlántida se extendía desde Islandia por el norte hasta las islas Malvinas por el sur. Se extendía desde lo que es ahora la costa oeste de África a la costa este de América.
Era una tierra hermosa de encumbradas montañas, algunas de cuyas puntas forman ahora las Azores. Lo único que queda de aquel gran poder son unos cuantos puntos esparcidos de poder y vibración, algunos de los cuales los conocéis hoy, que se separaron cuando la Atlántida se hundió bajo las aguas. Gran Bretaña tiene varios de esos puntos, particularmente Iona, pero también incluyen
las islas Hébridas, las islas occidentales
de Escocia y la parte oeste de Inglaterra.
Islandia y Groenlandia, la costa este de Canadá y la costa oriental de América hasta el estado de Maine son también partes de la antigua Atlántida. Son las únicas áreas geográficas que quedan de lo que fue la Atlántida.Como en todas las grandes civilizaciones, la Atlántida estaba habitada por muchas nacionalidades, y trazaría una comparación con la gran Era que está comenzando ahora en América. Ahí también tenéis a todas las nacionalidades del mundo unidas en un continente.
Así sucedía en la Atlántida. Las razas mayores de todas y más evolucionadas se dirigían a la Atlántida para cumplir el sueño de esta Tierra. La Era de la Atlántida duró miles de años.
En su historia hubo distintos períodos de tiempo, y varias influencias, conforme las razas raíces y las eras zodiacales afectaban a su destino, pero finalmente acabó por convertirse en gran medida en una reproducción o externalización de la vida en los planos superiores.
Los atlantes acabaron conociendo los hechos más importantes de la vida en esta Tierra, principalmente que Dios, el Creador de todo cuanto existe, está en todas las formas de vida. No aceptaban la separación entre este planeta y el Cuerpo Solar en que reside.
Aunque reconocían lo físico, no aceptaban sus limitaciones. Comprendían que el poder del Sol, la energía cósmica de nuestro Logos Solar, el Creador de toda vida dentro de este Cuerpo (Sistema) Solar, era también el moldeador de toda la materia física de esta Tierra. Eran conscientes de que ellos no pertenecían a esta Tierra, y de que si bien habitaban en los cuerpos físicos de la materia, de los que eran responsables, eran en realidad seres mucho más superiores que la materia de esta Tierra.
Por tanto, no miraban a la individualidad del «yo», a su aspecto más bajo, sino al aspecto superior. En la Atlántida existía un estilo de vida comunitario. Aunque estaban presentes muchas nacionalidades individuales, el espíritu de la Atlántida era el espíritu de Dios. No reconocían diferencias entre las razas, sino simplemente el propósito común de la vida en esta Tierra.
Con el curso de muchas civilizaciones, los atlantes se elevaron a un alto estado de logros tecnológicos. Sintonizaban, utilizándola, con la energía del Sol para la creación y sostenimiento de su sociedad. El Hombre de hoy ignora este factor, el más grande, de su vida, y da por supuestos los poderes del Sol.
Sabe poco de los auténticos dones del Sol, pero los atlantes conocían y utilizaban su auténtico poder. Lo utilizaban no sólo para el transporte, las edificaciones y las curaciones, sino también para todos los aspectos de su vida espiritual. Lo empleaban para la veneración.
Los atlantes reconocían que puesto que hay un aspecto
de la divinidad en todas las células de la materia, que
son energizadas por el Sol, toda la materia
es controlada por el Sol.
Descubrieron la relación entre el factor energizante del Sol y la vida en esta Tierra.Hoy quedan pocos ejemplos de los inmensos edificios que crearon los atlantes. Las grandes pirámides de Egipto, y Stonehenge (en Inglaterra), son ejemplos de arquitectura atlante.
También hay en otros países «problemas» arqueológicos que el hombre de hoy no sabe resolver y cuyos orígenes se hallan en la Atlántida. Como los atlantes conocían la estructura de la materia podían disolverla y recreara. Los grandes bloques de piedra que eran utilizados en la construcción de esos edificios eran desmaterializados, llevados hasta el punto deseado, y materializados allí.
Os parecerá imposible, pero es cierto. La materia de esta Tierra se mantiene cohesionada por la energía del Sol. Si descubrís el modo en que la materia está cohesionada podréis disolverla y recrearla a voluntad.
Como es de suponer, el gobierno de la Atlántida corría a cargo de los sacerdotes o ancianos del templo. Eran hombres de gran evolución, Maestros formados que habían encarnado para ese papel, y dominaban y enseñaban a la nación con gran espiritualidad.
La comunicación con los Seres Superiores era algo que sucedía todos los días. Aunque los sacerdotes podían sintonizar a voluntad con la Jerarquía Espiritual, hasta las personas ordinarias eran capaces de sintonizar con los planos superiores de existencia por medio de un dispositivo magnético. Atándoselo mientras rezaban y meditaban, mentaban sus sentidos y así podían comunicar directamente con los Seres Superiores.
Hubo también un tiempo en el que los Maestros de los otros planetas caminaron sobre esta Tierra. La presencia de otros seres planetarios y la comunicación con ellos era aceptada como un hecho. Los atlantes mismos viajaban a otros planetas de este Sistema Solar, pero no en el sentido físico de utilizar cohetes y naves espaciales, pues habían descubierto el poder de la mente.
Consiguieron, también, dominar la fuerza de la gravedad y eran capaces de «volar». Podían moverse de un lugar a otro desafiando la Ley de la gravedad. En los casos de enfermedad, los atlantes reconocían que el origen de aquélla no estaba en lo físico sino en un cuerpo superior. Por tanto, curaban siempre el cuerpo superior, no el físico.
Si una persona estaba enferma era llevada a un lugar de curación, un templo, y colocada en una sala de curación. Esta sala estaba construida con un cierto tipo de piedra, de cristal, y formada y angulada de modo que el poder del Sol se difundía en haces de energía y luz cósmica de diferentes colores. La persona era situada en el centro de la habitación y, dependiendo de la naturaleza de su enfermedad, los rayos correctos de luz, y de color por tanto, cayeran sobre ellos.
Además, como es de suponer, como los sacerdotes de aquel tiempo eran almas evolucionadas con un alto grado de conciencia, podían ver el registro akásico de la persona enferma -pues la enfermedad no proviene
necesariamente de la vida presente, sino que
puede extenderse por muchas vidas- y podían curar,
o intentar curar, la verdadera causa de
la enfermedad de esa persona.
Quizá, tras observar el cuadro que acabo de describimos,
me preguntaríais: «¿Por qué, entonces, cayó la Atlántida?»
La Atlántida cayó por las mismas razones por las que cayeron todas las otras civilizaciones: el error del Hombre. Aunque las personas de la Atlántida lograron alcanzar un alto punto de evolución, aunque habían sintonizado con los poderes cósmicos y, a causa de la era en que vivían, desarrollaron sus capacidades psíquicas más allá de vuestra comprensión, no estaban correctamente motivados.
Utilizaban su conocimiento del Cosmos, su punto de evolución, no para cumplir la voluntad de su Creador y Su Plan divino, sino para realizar sus propias ideas sobre la creación. Utilizaban su conocimiento para su satisfacción personal y obtener poder, para amasar riquezas, para controlar a otros seres, para llevar a cabo sus propios planes sin importarles el costo.
Los poderes que habían recibido los atlantes, y que en las etapas iniciales habían utilizado para la construcción, fueron finalmente empleados para la destrucción, y así se inició la caída de la Atlántida, que culminó con su hundimiento bajo las aguas. Dicho hundimiento fue producido no sólo por los grandes Seres de la Jerarquía Espiritual, sino también por los auténticos sacerdotes que quedaban.
Los sacerdotes reconocieron que la Atlántida debía ser destruida, y por tanto se ofrecieron a hundirla para mantener el mal en equilibrio. Comprendieron que el hombre debería experimentar nuevos ciclos de evolución antes de que estuviera de nuevo en posición de aceptar la responsabilidad y el conocimiento de la Atlántida.Antes de que se desintegre una gran civilización son eliminadas sus semillas,
para seguridad de la siguiente.
De la Atlántida proceden los pueblos que serían los fundadores de las razas que existen hoy. Las características raciales actuales pueden rastrearse hasta la Atlántida. El continente se hundió bajo las aguas y su mal se fue con él para ser mantenido en equilibrio por los Grandes Seres.
La Tierra fue transformada a raíz de un cataclismo;
el Hombre renació y sus marcha se inició de nuevo.
Muchos de vosotros sois atlantes. Cualquiera que posee poderes psíquicos en gran grado se lo debe a la gran civilización atlante y al uso que hizo entonces de esos poderes. En todo el mundo se están produciendo hoy
en día descubrimientos psíquicos como preparación
de la nueva Era de la Atlántida.
Muchas de las almas que vivieron en la Atlántida están reencarnando ahora como preparación para su reaparición. Son jóvenes en cuanto a años físicos, pero viejos en cuanto a valoración espiritual. Por desgracia, muchos de ellos se conducen mal ahora porque carecen de dirección y motivación espirituales y porque sus seres superiores, sus espíritus, no pueden entender o captar las restricciones de la densa vida física de la vida en la Tierra de hoy, pues sólo recuerdan la espiritualidad de la antigua Atlántida.
La Atlántida va a resurgir de nuevo.
El Cristo va a venir de nuevo. Las semillas de
la Nueva Era ya están sembradas, no sólo las semillas
físicas del hombre y la mujer sino también las de
la mente y la materia, las semillas de la creación,
las de los otros Reinos de esta Tierra. Todo está preparado para el gran despertar, el gran paso hacia adelante en la evolución de la Tierra.
La Humanidad tiene la oportunidad de redimirse
y demostrar que ésta, la próxima Era de la Atlántida,
será la final. Ciudadanos de la Atlántida,
¿estáis preparados para este momento de redención?"
"Revelación de Ramala"-Grupo Ramala