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16 diciembre 2017

¿Quiénes eran, en realidad, los llamados "Reyes Magos"?


 

¿Quiénes eran, en realidad, los llamados "Reyes Magos"? ¿Qué era la extraña "estrella de Belén"? y ¿aquella "nube" que por la noche "brillaba como el fuego" y que guiaba al pueblo hebreo en su larga peregrinación por el desierto, durante cuarenta años? ¿Moisés fue el que separó las aguas del Mar Rojo simplemente alzando su vara milagrosa?.....

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Si echáramos un vistazo, detenidamente, a uno de nuestros llamados, Libros sagrados: La Biblia y, más concretamente, al Libro del Éxodo, el segundo por orden de aparición de los 73 que componen las Sagradas Escrituras, nos encontraremos con que hace, aproximadamente, unos tres mil quinientos años..., hubo una curiosa y sorprendente "nube" que, al parecer, ¡¡tenía inteligencia y vida propia!!

¡Esa "nube", precisamente, fue la que guiaba al pueblo hebreo, en su vagar por el desierto durante cuarenta años! En su largo peregrinar por el desierto, los hijos de Israel, incluso, eran protegidos por la "nube" de los sofocantes rayos solares que acechaban durante el día.

Pero, veamos lo que dice el Éxodo: "Entonces la nube cubrió la tienda de la reunión y la gloria de Yahvé llenó el tabernáculo... Cuando la nube se alzaba de sobre el tabernáculo, partían los hijos de Israel para sus jornadas, por etapas. Y si la nube no se alzaba, no se ponían en marcha hasta tanto que se alzase. Pues la nube de Yahvé se posaba de día sobre el tabernáculo y, en el curso de la noche, brillaba como fuego a la vista de toda la casa de Israel durante todo el tiempo de su marcha". (ÉXODO cap. 40-vers. 34,36,37 y 38) 


Y bien, ¿qué tipo de nube puede hacer todo eso? ¿Habría que preguntar a algún experto en meteorología para que nos dijera qué clase de nube podía ser esa? ¡No haría falta, porque ese tipo de "nube" no existe en la meteorología! ¡Es obvio!

Seguramente, también era esa misma clase de "nube inteligente" la que alimentó al pueblo judío con el famoso maná que "caía del cielo" todas las mañanas, durante todos esos años de peregrinación a través del desierto. "Los hijos de Israel comieron el maná durante cuarenta años, hasta que llegaron a tierra habitada" (Exodo, c. 16-v. 35) 

¡¿Era "Dios" mismo el que lanzaba el maná desde el cielo, todas las mañanas, para alimentar al pueblo hebreo?! Por supuesto que no. ¡Todo tiene una lógica!

Curiosamente, este hecho que ocurrió hace más de tres milenios, es decir, "el maná que caía del cielo", aunque durante un corto espacio de tiempo se repitió también a comienzos de los años 80 en Etiopía, cuando sobrevino una terrible hambruna que asoló el país, muriendo miles y miles de seres humanos de inanición. 

En la prensa, en el año 1984, apareció la noticia de que un objeto volador silencioso y no identificado, de aspecto metálico y muy brillante, porque reflejaba la luz del sol, según testigos presenciales aparecía por las mañanas. Este extraño acontecimiento se repitió durante varios días seguidos. 

Y, caían del "objeto no identificado", unos panecillos pequeñitos que recogían inmediatamente las gentes de una de las poblaciones más afectadas por el hambre, en Etiopía. 

La noticia llegó también a Japón, que envió a varios científicos para estudiar el caso. No hay constancia de sus investigaciones. Pero, por supuesto, aquel objeto volador no era un helicóptero ni un avión de transporte de mercancías. Si hubiera sido cualquiera de esos aparatos antes mencionados, los japoneses no hubieran enviado un equipo de investigadores para estudiar el acontecimiento, claro está.



Es más, ¿y el paso del Mar Rojo? ¿Fue, realmente, Moisés quien alzando su cayado y extendiendo su mano sobre el mar (como dice La Biblia) consiguió, en unos instantes, que las aguas se separaran formando una muralla a ambos lados, permitiendo así el paso al pueblo judío, en su huida de Egipto? O bien, ¿Moisés (una de las encarnaciones del Maestro El Morya) también recibió ayuda de alguna, o varias, de esas extrañas "nubes inteligentes"?


¡Por supuesto que no fue Moisés, haciendo un alarde de magia, el responsable de la separación de las aguas! La clave, para poder comprender realmente aquel evento la tenemos en el siguiente relato: 

"Entonces el ángel de Dios que iba delante de las huestes de Israel se puso en movimiento y se colocó detrás de ellos. Se puso igualmente en movimiento la columna de nube, que también fue a situarse detrás de ellos, interponiéndose entre el campo de los egipcios y el campo de Israel..." (Exodo, c. 14-v. 19 y 20)

Imagen simulada de nave extraterrestre con forma de "columna", o cigarro.
¿Podría ser esta imagen ficticia una representación de aquello que en el Éxodo llamaban "columna de nube" y lo que hay a su lado, los "ángeles de Dios"?

¿A qué "cosa" denominaban "el ángel de Dios"..., que se puso en movimiento y se colocó detrás de ellos? Cuando se dice: ..."la columna de nube", que también "fue a situarse detrás de ellos",  interponiéndose entre el campo de los egipcios y el campo de Israel...", ¿tal vez, se está refiriendo a una de esas naves extraterrestres con forma de cigarro, o "columna"? Es muy probable.

Y, la famosa "estrella de Belén"... ¿Qué era, en realidad? ¿Una estrella "descarriada"?, ¿un cometa?, ¿una estrella fugaz?, ¿podría ser una nave espacial interplanetaria? ¿Por qué no? Si hiciéramos un análisis minucioso enseguida quedarían descartadas todas las opciones que hemos barajado excepto la última, pues, y en contra de lo que dice la ciencia "oficial", es la más lógica y razonable.


¿Acaso no han llegado a planetas cercanos a la Tierra naves espaciales "no tripuladas" (según la ciencia "oficial") enviadas por Rusia y Estados Unidos? Entonces, ¿por qué nos cuesta tanto admitir el hecho de que otros seres de otros mundos mucho más evolucionados que el nuestro, en miles, y tal vez, millones de años, visitan la Tierra desde tiempos inmemoriales, e incluso, la protegen?






Si analizamos detenidamente el siguiente texto entenderemos de qué se trataba:«... Y en aquel momento la estrella aquella, que habían visto en el Oriente, volvió de nuevo a guiarles hasta que llegaron a la cueva, y se posó sobre la boca de ésta. Entonces vieron los magos al Niño con su Madre, María, y sacaron dones de sus cofres: oro, incienso y mirra.» Este párrafo está extraído de los Evangelios apócrifos y concretamente del llamado Protoevangelio de Santiago. 

¡¡Nadie más que el apóstol Santiago lo narra y explica tan claramente!! 

Recordemos y no olvidemos que los llamados Reyes Magos, junto con sus respectivos séquitos, tardaron semanas en llegar a la ciudad de Jerusalén, en busca del Mensajero Divino. Y, en realidad, los llamados reyes magos, no eran ni reyes ni magos, sino Grandes Maestros de diferentes Escuelas Filosóficas.


Baltasar, el mayor de los tres, era persa, y su Escuela era una derivación del Krishnaismo Indostánico. El Zend-Avesta de los persas era el Krishnamismo puro, modificado y adulterado con el paso de los siglos y la incomprensión de los hombres. Baltasar, contribuyó a que en Persia y otras naciones de la Europa Central y del Asia Menor dieran los primeros pequeños pasos hacia los principios de libertad, justicia, y fraternidad.


Gaspar era señor de Bombay, y su Escuela era Budista. Y, él, al igual que el príncipe Sidharta, abdicó en un sobrino todos sus títulos para dedicarse exclusivamente a la búsqueda de la Sabiduría y el Conocimiento. En el lejano Oriente, y gracias a la contribución de Gaspar, resurgió mejor comprendido y practicado el Budismo. Sus principios básicos permanecen bien definidos en China, en la península Indostánica, parte de Japón y parte de las islas del Océano Pacífico.


Melchor, el príncipe moreno (pero no de raza negra), era el más joven ardiente y vigoroso. Era originario de Arabia y su Escuela, a orillas del Mar Rojo, era Koodda-Mosaica nacida entre las montañas de Horeb y Sinaí. Allí donde Moisés despertó a la comprensión de su mesianismo. Melchor, se encargó de preparar el terreno en la Arabia y países vecinos para la venida del Korán que, en su esencia, es un claro reflejo de la Sabiduría de Moisés, y una prolongación de la doctrina implantada por Juan el Bautista mediante la purificación por el agua, la penitencia y la oración.


Estos tres Grandes Maestros de diferentes Escuelas Filosóficas eran la encarnación de tres Grandes Maestros de Sabiduría de Shambhala:


-Melchor, y mucho antes Moisés, fueron dos de las encarnaciones en la Tierra del Maestro  de Sabiduría El Morya.


-Gaspar, fue una de las encarnaciones del Maestro de Sabiduría Djwhal Khul.


-Baltasar, también fue una de las encarnaciones del Maestro Kuthumi.


Ahora, en estos tiempos, si analizáramos con los conocimientos que actualmente poseemos y utilizando la lógica y la razón, no solamente estos pasajes del Libro del Éxodo sino otros muchos de las Sagradas Escrituras y de otros Libros Sagrados de otras culturas..., descubriríamos que, la presencia en la Tierra de los Señores del Espacio y, más concretamente, de Aquellos que guían y tutelan la evolución de la Humanidad, es vieja en miles y miles de años, como así lo reflejan las numerosas pruebas literarias y arqueológicas. 

Claro está que, "la ciencia" y la Teología tienen su versión de los diversos pasajes que se narran en las Sagradas Escrituras y que hacen una clara alusión a la presencia extraterrestre a lo largo de nuestra Historia.


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Representación de un Ser Solar (Elohim) 

No olvidemos que uno de aquellos que algunos llamamos nuestros Hermanos Mayores de las estrellas (los Solares), que tutelan la evolución de la Humanidad desde el Alba de los Tiempos, dijo a propósito de la desaparición del avión Boeing 777 de Malaysia Airlines desaparecido en marzo del 2014: "...Os engañan y os engañáis, vuestra ciencia (al servicio del Gobierno Mundial oculto) va mucho más allá de lo que pensáis y DE LO QUE SE REVELA OFICIALMENTE". 



Mario Z. G.
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