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14 septiembre 2017

Contra todo pronóstico, el Sol vuelve a golpear la Tierra.


Fulguración solar (ilustración gráfica)

Los científicos han detectado en el astro rey una potente llamarada, de las más grandes en cuanto a intensidad. Contra todo pronóstico, esta es la cuarta erupción en los últimos siete días.
Todo comenzó el pasado 6 de septiembre con una eyección de masa coronaria de intensidad de X9,3, la más fuerte de los últimos 12 años. Le siguieron dos llamaradas de menor intensidad, X1,3 y M8,1 respectivamente. De estos hechos, los científicos concluyeron que las tormentas solares estaban remitiendo.
No obstante, observadores del Instituto de Física de la Academia de Ciencias de Rusia (FIAN) advierten de que se aproxima a la Tierra otro cúmulo de masa coronaria, esta vez producto de una erupción de X8,3 de intensidad.
Las erupciones solares vienen acompañadas de una eyección de masa coronaria, es decir, parte de las capas superiores del Sol son lanzadas al espacio a gran velocidad. Además, las fuertes emisiones de radiación producen en la Tierra tormentas geomagnéticas, que se tradujeron en auroras en latitudes poco usuales para este fenómeno lumínico.
¿Por qué las fulguraciones no culminan?
Varias fuentes contienen diferentes datos sobre si los brotes continuarán y cómo afectarán a la Tierra. Serguéi Bogáchev, investigador jefe del Instituto FIAN, comentó a Ridus que, después del primer poderoso estallido, los científicos llegaron a la conclusión de que la excesiva actividad solar no terminaría en eso.
"Por lo general, después de varios poderosos destellos, el Sol agota su energía y se calma. Sin embargo, después del fuerte estadillo del 6 de septiembre, eso no sucedió. No tenemos del todo claro por qué el Sol no se calma y sigue activo", comentó Bogáchev.
A un cuerpo celeste tan grande y poderoso como el Sol se le hace difícil regirse y seguir un comportamiento predecible y, a menudo, presenta sorpresas, agregó el especialista. Según las nuevas previsiones de los especialistas, los brotes pueden continuar incluso toda esta semana.
Gracias al campo magnético de la Tierra, la materia solar no puede atravesar la atmósfera y causar algún tipo de impacto físico en los humanos. Sin embargo, sí pueden alterar la baja órbita terrestre, donde se encuentran los satélites, produciendo así interferencias de radio de altas frecuencias y errores en los sistemas de navegación Glonass o GPS.
Sputnik
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