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02 abril 2018

¡JESÚS DE NAZARET NO MURIÓ EN LA CRUZ! CUANDO SE RECUPERÓ DE SUS TERRIBLES HERIDAS MARCHÓ A CACHEMIRA Y ALLÍ MURIÓ CON ALREDEDOR DE 86 AÑOS. ¡EL VATICANO LO SABE!


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¡El Maestro de Maestros, también llamado el Hijo del Hombre, el Hijo de Dios (pero no del cruel "dios" alienígena llamado Yahvé en aquel entonces, en el Antiguo Testamento de la Biblia), Jesús el Cristo, no murió en la cruz y, por lo tanto, tampoco resucitó, como así nos hizo creer la Iglesia Católica de Roma! ¡Muy pocos conocen este misterio, pero la Jerarquía de la Iglesia Católica sí lo sabe, como también sabe perfectamente y, desde hace mucho tiempo, quién era, "es", en realidad aquel ser cruel y despiadado llamado Yahvé!
 
Y, todo esto que afirmamos aquí, le resultará inconcebible, y desconcertará, a la práctica totalidad del mundo occidental cristiano, obviamente, pero, el Maestro Jesús, en realidad, y aunque ciertamente cueste creerlo, ¡no murió en la cruz! 
Éste, es uno de los mayores secretos en la Historia de la Humanidad que concierne al mundo occidental cristiano.

¡No podía morir en la cruz un Avatar (encarnación de la divinidad) como Jesús, que fue 'investido' por dos Grandes Potencias Cósmicas, la del Espíritu del Sol-Cristo regente de nuestro Sistema Planetario y, por la del Espíritu Solar del Logos de nuestra Galaxia, el Sol Central de la Galaxia! ¡El Sol de todos los Soles de nuestro universo galáctico, el Padre y Madre de todo y de todos! Todo esto, dicho así, obviamente no es fácil ni entenderlo, ni asimilarlo. ¡Son conceptos que nos sobrepasan! 

Es una verdad más, que oculta la Jerarquía de la Iglesia Católica Apostólica Romana.

Cuando José de Arimatea y Nicodemo retiraron los clavos y descendieron con infinito cuidado el sagrado cuerpo del Maestro Jesús aún albergaba un pequeñísimo hálito de vida, ¡pero aún estaba vivo! ¡La sangre todavía fluía de sus heridas!

Inmediatamente fue trasladado, envuelto por una tupida tela blanca, por una docena de hombres, aproximadamente, al sepulcro de 'piedra rosa' que pertenecía a su tío abuelo: José de Arimatea. En el sepulcro que, había sido excavado en la roca no hacía mucho y siguiendo las indicaciones de José, se encontraban en el suelo y discretamente dispuestos cuatro frascos de barro -uno era de perfume-, una túnica de lino, y unas sábanas y mantas de lana.

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Al poco rato de que el sagrado cuerpo del Maestro y Avatar Jesús fuera depositado en el sepulcro, por encima de la montaña apareció una enorme 'bola de fuego' (una 'nube' dirían) que enseguida se alargó y se estiró formando una elipse horizontal de una blancura inmaculada que poco a poco se tornó en un resplandor verde. La esfera permaneció inmóvil durante mucho tiempo, palpitante y sosegada a la vez, desprendiendo una indefinible onda de paz. 

Eran, ¡los Hermanos Mayores de las estrellas! Así les llamaron, al presenciar el fascinante espectáculo, algunos de los allí presentes, entre ellos Simón, el hijo del alfarero.

El inmenso resplandor comenzó entonces a brillar cada vez más y se deslizó lentamente y sin ruido en dirección a las sepulturas hasta colocarse en la vertical del santo sepulcro. En esos instantes caía una lluvia torrencial que hizo que huyeran de allí buscando refugio los dos soldados romanos que custodiaban la sepultura. Pero no solo por ese motivo huyeron, sino también -y así lo afirmaron los dos soldados ante el interrogatorio al que les sometió Poncio Pilato- porque tuvieron miedo del inmenso resplandor verde que apareció cubriendo todo el área visible, y del que surgieron varias siluetas largas y blancas.

Al poco tiempo, en la gruta sonaron enseguida unos gritos de alegría, seguidos inmediatamente por un respetuoso silencio. Después de un 'breve tiempo', y casi al alba, el Maestro Jesús consiguió revitalizar su cuerpo físico. Al poco rato, el Maestro Jesús se encontraba físicamente y de pie delante de la sepultura ligeramente sostenido por dos de sus discípulos. 

El espectáculo que presenciaron José de Arimatea, Nicodemo, Simón el hijo del alfarero, Myriam, Masalia y algunos pocos más, fue, ¡inolvidable!

"El Maestro Jesús, una vez que se recuperó de sus terribles heridas en las manos y los pies, y la espalda, continuó enseñando en secreto en el monasterio Krmel durante unos pocos años -cinco o seis-. Después de abandonar el monasterio del Krmel se reunió en la ciudad de Tiro con su madre Meryem (María), su hermana Sara, su hermano Tomás y su esposa Maryam, y emprendieron un largo viaje hacia el Este, hacia el país de las altas cimas (la región de Cachemira, en la India). Y, fue allí donde murió plácida y serenamente a una edad muy avanzada, alrededor de los ochenta y seis años.

El Maestro Jeshua (Jesús) fue enterrado a la salida de Meruvardhana cerca del templo de madera dedicado a Shiva-Shankara, en memoria de ese día en que el pueblo de las riberas del lago de los lotos, así como sus sacerdotes comenzaron a atribuirle el nombre de Asaf, que significa el Unificador. Fue su discípulo Yabid quien presidió la ceremonia y plantó en el suelo una pequeña estela ante una multitud.

Hoy, en un callejón de un barrio de la ciudad de Shrinagar, en Cachemira, existe un lugar, muy modesto, llamado Rozabal (textualmente, "el lugar de la tumba del profeta"), del que la tradición local afirma que es la verdadera tumba de Jesús, bajo el nombre de Yuz Asaf.

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Cerca de él se encuentra otra tumba, la de un místico musulmán que, en el siglo XV, habría venerado Su enseñanza y Su memoria. Se llamaba Syed Nasir Ud In. A este respecto, no nos puede dejar indiferentes el reconocer en la palabra "nasir" la raíz de... nazareno.

El acceso a este pequeño edificio es hoy extremadamente difícil debido al contexto político. Desde siempre se dice que, a vces, deja escapar un perfume de rosas...". "El Libro Secreto de JESHUA. La vida desconocida de Jesús, según la memoria del tiempo. Tomo II" - Daniel Meurois - Edit. Isthar Luna-Sol

Maryo Z. G.


Nota de M./ El famoso y prestigioso periodista de investigación (ya fallecido) Andreas Faber-Kaiser, tenía razón cuando afirmó, ya en los años 70, que Jesús no murió en la cruz sino que una vez curado de las terribles heridas de la crucifixión encaminó sus pasos hacia el Este, hacia los pies de los Himalayas, donde habitaba una de las tribus perdidas de Israel. Todas esas investigaciones que realizó Andreas Faber-Kaiser y que están publicadas en su libro: "JESÚS VIVIÓ Y MURIÓ EN CACHEMIRA" (publicado en 1976), ahora están corroboradas por la reciente Obra-Testimonio de Daniel Meurois: "EL LIBRO SECRETO DE JESHUA. La vida desconocida de Jesús según la Memoria del Tiempo".


 Fuente:/ "El otro rostro de Jesús. Según recuerda un esenio" de D. Meurois - A. Gicaudan; "El Libro Secreto de JESHUA. La vida desconocida de Jesús, según la memoria del tiempo" de Daniel Meurois.

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